Sábado, 10 de diciembre, año 2005 de Nuestro Salvador Jesucristo,
Guayaquil, Ecuador - Iberoamérica
(Éste Libro fue Escrito **** Iván Valarezo)
FRUTO DEL ESPÍRITU es PERDONAR A LOS DEMÁS
Ciertamente hemos sido transformados milagrosamente **** el Padre
Celestial,
en hijos e hijas del fruto de su Espíritu Santo para perdonar, para sanar
y
para llevar a la salvación eterna (el Señor Jesucristo) a los demás, en
todos los rincones de la tierra, sin que ninguno de ellos jamás tenga que
perderse. Es decir, perderse eternamente en el poder sobrenatural de su
profunda oscuridad de su corazón y de su alma viviente, **** no haber jamás
conocido, en todos los días de su vida: El nombre salvador de su vida, ¡el
Señor Jesucristo!
**** lo tanto, Dios ha enviado a su Hijo amado a Israel para redimir a toda
la humanidad, de todos los poderes más terribles del más allá, de Lucifer
y
de sus ángeles caídos. En verdad, Dios nos ha llamado a ser hechos "frutos
eternos de su Espíritu Santo", así como su unigénito ha llegado a ser
fruto
eterno de su Espíritu Santo en el vientre virgen, de una de las hijas de
Israel.
Pues nosotros somos frutos eternos de su Espíritu Santo, también, al haber
nacido, **** vez primera, de la fe salvadora, en lo profundo de la
oscuridad
eterna de nuestros corazones, al creer en el nombre y en la obra perfecta
de su Jesucristo. **** lo tanto, somos constituidos **** Dios mismo, en el
poder sobrenatural de su Hijo amado, en hijos legítimos e hijas legitimas
de Dios, en la tierra y en el cielo, para siempre. **** eso, el fruto de
nuestro corazón siempre debe de ser para Dios y para bien de muchos, en
toda la tierra, día a día hasta la eternidad venidera, en el más allá.
Seriamente si encontrases extraviado algo **** tu camino, mi estimado
hermano, que le pertenece a tu enemigo, entonces devuélveselo, sin más
demora alguna; no lo pienses dos veces, sino que hazlo, así como te
gustaría que lo hiciesen **** ti. Además, si lo ves tirado en el suelo, al
que te aborrece, pues también, no lo dejes abandonado. Ciertamente le
ayudarás a que se levante, así mismo como ayudarías a tu hermano o a tu
hermana, si algo así le sucediese.
****que Dios ha enviado a su Espíritu Santo a la tierra ha subyugar a cada
una de las tinieblas del enemigo, en toda la tierra y más no a que vivan y
florezcan en tu vida, ni en la vida de nadie. **** tanto, cuando tú haces
el
bien **** otros, entonces es el poder sobrenatural del Espíritu de Dios que
está obrando en ti, en tu corazón y con tus manos, para subyugar a los
enemigos de Dios, de la tierra y del más allá, también. Y esto es poder de
Dios y de su Espíritu en ti, hoy en día y para la eternidad venidera, en
el
más allá de Dios y de su Arbol de vida y de salud eterna.
**** eso, si ves algo que no te pertenece, pero conoces que le pertenece al
que te aborrece, entonces regrésaselo; al hacerlo así habrás entonces
vencido al poder de la tiniebla de tu enemigo. Además, si lo encontrases
caído delante de ti, en tu camino, entonces no lo ignores, sino que
ayúdale, a que se levante y se reincor****e. Para que él mismo o ella misma
vea que tú eres un siervo de la verdad y de la justicia de Dios, y no así
siervo de la maldad y del pecado de Lucifer y de sus ángeles caídos.
Ahora, si le ayudases, sin pensarlo dos veces, al que te aborrece,
entonces
habrás también vencido a esta tiniebla terrible del enemigo de Dios y de
su
Jesucristo, en tu vida y en la vida de otros, también. ****que, además de
todo, lo que le sucede a tu enemigo, pues también te podría suceder a ti o
alguno de los tuyos, **** lo tanto, tú desearías que esta misma tiniebla
del
enemigo y de gran maldad entonces sea vencida, en ti, en los tuyos y hasta
en tu enemigo también, ¿verdad?
¡Claro que si!
Es **** eso, que cuando ayudas a tu enemigo, entonces no sólo estas
venciendo al poder del enemigo, sino mucho más que esto. Realmente estas
agradando a Dios, a que se ***pla su voluntad perfecta, en ti y en la
tierra, ****que las tinieblas del más allá, también, han sido derrotadas y
subyugadas ante su poder, el poder sobrenatural del Espíritu de Dios. ****
lo tanto, cada vez que tú vences a tu enemigo, derrotando las tinieblas
del
enemigo del más allá, entonces la gloria de Dios en la tierra y en el
cielo
crece para honra y exaltación eterna, del nombre sagrado de Dios y de su
Jesucristo.
Para que de esta manera única y muy especial, **** cierto, entonces la obra
que Dios ha enviado a su Espíritu Santo hacer **** toda la tierra en contra
de cada una de las profundas tinieblas del más allá, de Lucifer y de sus
ángeles caídos, pues sea vencida en el nombre de su Hijo amado, ¡el Señor
Jesucristo! ****que realmente lo que Dios ha estado buscando todos estos
tiempos, desde la fundación de su reino celestial y de toda la tierra, ha
sido: gloria y honra eterna para su nombre santo, en el corazón y en la
vida de cada hombre, mujer, niño y niña, de todas las familias de la
tierra.
**** lo tanto, cada una de las tinieblas de Lucifer y de sus ángeles
caídos,
tiene que ser vencida, en esta hora del día, **** su palabra, **** el poder
sobrenatural de su Espíritu Santo y eternamente glorioso, en la tierra y
en
el más allá, también, para la gloria de la eternidad venidera de su nuevo
reino celestial. Y éste nuevo reino de Dios es, sin lugar a duda: La Nueva
Jerusalén Celestial del más allá, del reino de los cielos, la cual fue
ofrecida a los hebreos de la antigüedad primero y luego a todo aquel que
creyese en Él y en su obra perfecta sobre la cima de la roca eterna, en
las
afueras de Jerusalén, en Israel.
Pues cada vez que un mal se manifiesta en cada uno de nosotros, entonces
nosotros tenemos que vencerlo, **** el poder sobrenatural de la palabra y
del nombre sagrado de nuestro Dios y salvador eterno, su Hijo amado, ¡el
Señor Jesucristo! En esto conocerán todos, en toda la tierra, hombres y
mujeres, que verdaderamente somos fieles a Dios y discípulos de su Hijo
amado, su Jesucristo. Es decir, si manifestamos amor los unos **** los
otros, al ayudarnos y así vencer las profundas tinieblas del más allá, en
nuestras vidas y en las vidas de los demás también, ya sean contrarios o
aliados nuestros.
****que la verdad es que nuestra batalla no es con hombre o con mujer de la
tierra, sino contra principados, potestades de Lucifer y de sus ángeles
caídos, con poderes terriblemente profundos de gran maldad del más allá. Y
estas son las tinieblas de la tierra, génesis 1:2, de las cuales Dios
siempre deseo derrotar con el poder sobrenatural de su Espíritu y de la
presencia gloriosa de su Jesucristo, el Cristo de Israel y de la humanidad
entera, viviendo en el corazón de cada uno de sus fieles, de sus
seguidores, como tú y yo, hoy mismo, **** ejemplo.
En verdad, esta presencia del Señor Jesucristo, no es sólo para la tierra
de Israel, sino para el corazón de cada hombre, mujer, niño y niña de
todas
las familias, razas, pueblos, tribus, linajes y reinos del mundo entero.
****que sólo la presencia del Espíritu de Dios y la presencia gloriosa y
eternamente honrada de la vida del Señor Jesucristo han de derrotar
eternamente al pecado y a cada una de sus más terribles profundas
tinieblas
del corazón del hombre, de la mujer, del niño y de la niña de la tierra y
del más allá también, para siempre.
Para que entonces seamos hechos, en un momento de fe y de oración, en lo
profundo de nuestros corazones, en un día como hoy, **** ejemplo: en hijos
legítimos e hijas legitimas de Dios, **** el poder del Espíritu y de la
vida
gloriosa y eternamente honrada de su Hijo amado, ¡el Hijo de David! ¡El
Cristo de Israel y de la humanidad entera!
****que la verdad es que Dios mismo nos ha vuelto a crear para su reino
celestial, no de la carne de Adán y de Eva, como en el paraíso, ****
ejemplo, sino de la carne y del Espíritu de su Hijo amado, ¡el Señor
Jesucristo!, en la tierra de nuestros días. Y Dios ha hecho esta gran obra
espiritual en cada uno de nosotros, sin faltar ninguno, ****que Él no desea
que ninguno de nosotros se pierda y se marche con su enemigo al infierno,
al más allá. **** lo tanto, Dios ha vencido el mal en cada uno de nosotros,
con el poder de su Espíritu y de su Jesucristo, para gloria y para honra
eterna de su nueva vida celestial, en el más allá, en su nuevo reino
eterno
y glorioso.
****que realmente si es verdad: hemos sido creados para llegar a ser, en un
día como hoy, **** ejemplo, en hijos legítimos e hijas legitimas de Dios,
**** el poder sobrenatural de tan sólo creer en el corazón y confesar con
nuestros labios: el nombre santo y salvador del Señor Jesucristo. **** lo
tanto, esta confesión de fe, en lo profundo de nuestros corazones, es, que
verdaderamente nos hace hoy en día, en hijos e hijas del Espíritu de Dios,
para la eternidad venidera, en el más allá, en el nuevo reino de los
cielos.
**** todo ello, cada uno de nosotros es constituido en hijo e hija del
Espíritu Santo de Dios, hoy en día, con tan sólo creer en el corazón, en
Jesucristo y en su obra eternamente santa y gloriosamente honrada **** los
ángeles, en el cielo y en la tierra, para gloria y honra del Padre
Celestial, para su nueva eternidad venidera, del más allá.
Es **** eso, que nuestro Padre Celestial ha hecho en cada uno de nosotros,
en nuestros millares, en toda la tierra, "el fruto de su Espíritu Santo",
para perdonar, para sanar y para salvar, con tan sólo creer en el corazón
y
confesar con nuestros labios en el nombre sagrado y salvador de su Hijo
amado: ¡el Señor Jesucristo! (Los siguientes libros nos ayudaran a
entender
un poco más de lo que es ser fruto del Espíritu de Dios y así tener el
poder sobrenatural de ser hijos e hijas de Dios para perdonar a los
demás,
en cualquier tiempo de nuestras vidas y en cualquier lugar de la tierra,
también.)
Libro 112
PERDONANDO A LOS DEMÁS
Ciertamente nuestro Dios nos ha llamado, en su Jesucristo, ha bendecir y
no
a maldecir a nadie, **** ningún pecado, ni **** ninguna razón tampoco,
jamás.
**** lo cual, estamos llamados **** el cielo a bendecirlo todo y en todo
tiempo, en el cielo y en la tierra, en el nombre del Señor Jesucristo.
****que todo nuestro poder de bendición, de vida y de salud, sólo se
encuentra en el nombre salvador de nuestro Señor Jesucristo, y no en el
nombre de alguna otra persona o deidad, si es que existiese otra (deidad)
fuera de Dios y de su Jesucristo, **** ejemplo.
**** lo tanto, estamos llamados **** Dios y **** su Espíritu de vida y de
salud eterna ha hacer siempre: "el bien" en la tierra y en el cielo,
también, para siempre. Y cuando hacemos el mal, **** alguna razón o ****
alguna equivocación, entonces pecamos ante nuestro Dios y su Jesucristo.
**** este motivo, el Señor Jesucristo siempre les decía a sus apóstoles y
discípulos, en sus predicaciones y en sus oraciones: Padre Celestial,
perdónalos, ****que no saben lo que hacen.
Realmente, esta oración que Dios siempre enseño, y así también oro al
Padre
Celestial, fue para el bien de cada uno de nosotros, hasta hoy en día, ****
ejemplo; es decir, para que Dios perdone cada uno de nuestros pecados, día
a día y siempre, hasta que entremos de lleno en nuestra vida celestial, en
su reino glorioso y eterno. ****que objetivamente no sabemos lo que estamos
haciendo cada vez que pecamos en contra de Él, de nuestros hermanos, de
nuestras hermanas y de su Ley Eterna, su Árbol de vida, el Señor en el
paraíso y en la tierra, de nuestros días.
Además, éste Árbol de vida de Dios es su Hijo amado, el Hijo de David, ¡el
Cristo de Israel y de las naciones del mundo entero, para siempre! Y como
Él no hay otro igual, en el paraíso, ni menos en la tierra. Asimismo, como
su sangre santa y celestial no hay otra igual, tampoco, **** la cual Dios
pueda perdonar eternamente el pecado del hombre, la mujer, el niño y la
niña de todas las familias de la tierra, hoy en día y para siempre, en la
eternidad venidera de Dios y de su Jesucristo, en el nuevo reino de los
cielos.
Propiamente, es esta misma sangre que no sólo Dios ha podido perdonar al
hombre, sino que también esta sangre divina del sacrificio eterno de Dios
tiene poder para hacer que cada hombre, mujer, niño y niña de toda la
tierra, perdone a su hermano o a su hermana **** la culpa de alguna falta o
de algún pecado. Y sin la sangre del Señor Jesucristo, en la vida de Dios
o
de cualquier hombre de la tierra, entonces el perdón del pecado es
totalmente imposible, simplemente no hay perdón de pecados para nadie, de
parte de Dios hacia el pecador o de parte del hombre hacia su prójimo.
Fue precisamente **** esta razón de que Estaban, un siervo de Dios y
discípulo de Jesucristo, pudo, en su momento de ser herido y muerto ****
sus
enemigos, perdonarles su pecado cruel y malvado. Y esto fue algo que lo
logro hacer, simplemente orando a Dios minutos antes de cerrar sus ojos y
morir para el mundo, pero no para Dios. Y Dios oyó su oración de
intercesión y de perdón de pecados, el cual hacia para el bien eterno de
sus enemigos, ****que Dios veía en él, "la sangre bendita y sumamente
honrada" de su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!
Ahora, si la sangre del Señor Jesucristo no hubiese estado en el corazón
de
Esteban, **** ejemplo, en el momento que era muerto en las manos de sus
enemigos, entonces Esteban no hubiese podido orar para el perdón de los
pecados de sus enemigos, ni mucho menos Dios hubiese oído su oración, de
ninguna manera. Sin, embargo, como la sangre del Señor Jesucristo con su
nombre santo se encontraba llena de fe, en su corazón, entonces Esteban
pudo interceder ante Dios, **** el perdón del pecado de sus enemigos y así
lograr el perdón de Dios, sin ningún problema alguno.
Y, a la misma vez, Dios entonces pudo oír su oración con gran claridad,
****que la fe, de la sangre de Jesucristo, estaba en su lugar original, en
donde siempre debe de estar, en el corazón de cualquier hombre o de
cualquier mujer, como en el corazón de Dios y de cada uno de sus ángeles
del cielo, también. Este es el poder sobrenatural, **** el cual Lucifer, ni
menos su pecado, ha podido jamás vencer a Dios, en su justicia y en su
verdad celestial, hasta hoy en día, en el cielo y en la tierra, también,
**** ejemplo.
**** lo tanto, todo aquel que tiene la sangre del pacto del Señor
Jesucristo
viviendo en su corazón, entonces no puede tener el espíritu humano que
siempre ha dicho de tiempo en tiempo y especialmente en momentos de ira y
de dolor ante el pecado y la maldad de su enemigo: Así como me ha hecho mi
enemigo. Pues asimismo le haré también a él, para que sufra como yo he
sufrido **** su maldad, **** su culpa. (Este no es el Espíritu de Dios, en
ningún momento de la vida del hombre, ni menos es la voluntad de Dios, en
su corazón, ni en sus palabras humanas. Esto es el hombre en su ceguera
espiritual.)
En verdad, éste espíritu no es de Dios, sino el espíritu humano del
hombre,
el cual no ha conocido el nombre, ni menos el poder sobrenatural de la
sangre preciosa y sobrenatural del Señor Jesucristo, en su corazón y en su
alma viviente, también. **** lo tanto, Dios no desea que el hombre proceda
así con su enemigo, sino que lo perdone, y lo perdone de verdad, en el
nombre del Señor Jesucristo, para engrandecer y glorificar en gran medida
su nuevo reino celestial, en el más allá.
**** todo ello, Dios desea que el corazón del hombre de fe, del nombre
sagrado del Señor Jesucristo, entonces sea compasivo, misericordioso,
gentil, bondadoso, amable, verdadero, justo, sagas con lo bueno y siempre
en contra de todo mal del enemigo de Dios y de las almas de los hombres de
la tierra. Es decir, de ser siempre mansos como las palomas y alertas como
la serpiente, para no caer jamás en la trampa del mal del hombre pecador,
ni de Lucifer, ni de sus ángeles caídos del más allá, **** ejemplo.
Es decir, también, no devuelvan a nadie maldición **** maldición, sino que
bendíganlo en el nombre del Señor Jesucristo, para ***plir la ley de
Cristo
en sus vidas y en la vida de su enemigo de la misma manera. ****que si tu
enemigo desea tener tu capa, entonces sácatela y dásela. Y no sólo le des
tu capa, sino también dale tu camisa y todo lo demás que le puedas dar.
Es más, si tu enemigo desea que vayas un kilómetro de camino con él, pues
ve con él a dos (kilómetros). Pues así has de estar agradando a Dios y, a
la misma vez, enseñándole a tu enemigo de que nuestro Dios es justo y
verdadero, para con los justos y para con los injustos, de igual forma día
a día y hasta siempre, a pesar de la presencia del pecado. ****que nuestro
Dios hace llover de su gran riqueza celestial todos los días del año, en
muchos lugares de la tierra, de su buen tesoro del cielo: la lluvia tardía
y temprana, para que la tierra sobreabunde en sus frutos y muchas riquezas
más, para bien de todos, fieles e infieles al nombre de su Hijo amado.
Pues para esto han sido llamados todos los hijos e hijas de Dios, ****
medio
de la fe, del Señor Jesucristo, en todos los lugares de la tierra, de
todas
las razas, pueblos, linajes, tribus y reinos del hombre, para que bendigan
sus corazones y sus almas eternas, en el poder sobrenatural de la palabra
del evangelio celestial, ¡el Cristo! ****que el evangelio de Dios es el
mismo Señor Jesucristo, desde su comienzo hasta la eternidad venidera, en
el más allá, en el nuevo reino de los cielos, para siempre. Es decir, que
no hay un segundo Cristo, en el cielo o en la tierra, sólo hay uno que es
real y verdadero para con Dios y para con todo hombre y con toda mujer de
la tierra.
Pues, **** el poder de su palabra y de su Ley, entonces Dios desea que todo
hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de las naciones, no sea
vencido jamás **** el mal, sino que siempre venza el mal con su bien, el
bien viviente del nombre y de la sangre sagrada de Dios y de su
Jesucristo.
****que su enemigo y el mundo de la tierra de nuestros días, en sus días
finales, han de ser vencidos con el bien de la palabra, de la Ley y con el
nombre sagrado de su unigénito, ¡el Cristo de Israel y de las naciones del
mundo entero!
SEAN BONDADOSOS CON LOS DEMÁS, SIEMPRE
Estamos llamados **** Dios a perdonar a los demás, sea cual sea su pecado;
es decir, que nosotros no somos jueces del pecado de nadie, jamás. Pero no
**** esto, Dios desea que nos dejemos de robar, ni de destruir nuestras
vidas, **** voluntad del enemigo de nuestras almas y de nuestras vidas, en
toda la tierra, sino lo contrario. Dios desea que vivamos, cuando el
enemigo desea que muramos. Dios desea que tengamos muchas de sus riquezas,
cuando el enemigo desea que tengamos siempre escasez / insuficiencia de
las
cosas.
Realmente, estamos llamados **** Dios y **** su Jesucristo ha defender toda
vida, cualquier vida y nuestras riquezas, las nuestra y las de los demás,
también, en el poder sobrenatural del espíritu viviente de su palabra
eternamente gloriosa y sumamente honrada, en el cielo y en su corazón
santísimo. **** todo ello, Dios realmente desea que seamos bondadosos con
su
palabra, aun con los que nos desean hacer daño, robándonos hasta aun la
misma vida que Él nos ha dado, en el día que nos formo en su imagen y
conforme a su semejanza celestial, en el cielo y en su corazón con sus
manos santas.
Y aunque esto es verdad, Dios desea que nosotros mantengamos firme la vida
que nos ha regalado en Cristo Jesús, salvador nuestro. **** lo tanto, sean
bondadosos y misericordiosos los unos con los otros, siempre perdonándose
sus faltas, sus pecados y sus males, para ***plir la palabra de la Ley de
Dios, en sus corazones y en sus almas vivientes. Pues perdonando la ofensa
de tu hermano y de tu hermana también, entonces has de estar haciendo como
Dios también te perdonó en Cristo Jesús, Señor nuestro, en el día que hizo
correr su sangre sagrada sobre la cima de la roca eterna, en Jerusalén, en
Israel. Es decir, que cuando tú pecabas, Dios ya te había perdonado en su
Jesucristo.
Además, ****que éste llamado es (fiel y verdadero) de Dios para todo
hombre,
mujer, niño y niña de toda la tierra, de perdonar el pecado de los demás,
de los que hayan sido hechos, no sólo en contra de ellos mismos, sino
también de los suyos (sus familiares) y hasta de sus amigos, también, en
cualquier lugar de la tierra. ****que Ciertamente Dios ha perdonado
nuestros
pecados en Cristo Jesús, salvador nuestro, para que veamos la luz y no las
tinieblas de nuestros corazones, como lo hemos estado haciendo todo este
tiempo, desde el día que entramos a la tierra y al conocimiento del pecado
de nuestro corazón y de nuestra sangre humana e imperfecta.
**** lo tanto, nuestro Dios no sólo ha perdonado nuestros pecados y delitos
**** amor a Él mismo, sino también los de nuestros familiares y amigos, en
el poder sobrenatural del nombre sagrado de su Hijo amado, ¡el Señor
Jesucristo! **** esta razón, somos libres de todo poder del pecado y de su
mal eterno, en la tierra y en el más allá, también, para siempre. Si,
somos
libres en el poder sobrenatural de la sangre del Señor Jesucristo, como el
Dios mismo del cielo y de toda la tierra es libre y puro, de todo pecado
y
de su maldad eterna.
Puesto que, si Dios nos ha perdonado nuestros pecados, entonces también
nosotros debemos proceder de la misma manera, con los demás, sea quien sea
la persona, siempre perdonando el pecado, con el mismo espíritu de
misericordia y del perdón de Dios. Y éste espíritu de misericordia, gracia
y del perdón de Dios, para con todos sus hijos e hijas de la tierra,
solamente se encuentra en el espíritu de la fe viviente, del nombre
salvador de su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!
**** lo tanto, cuando perdonamos a los demás sus ofensas y pecados hechos
en
contra de nosotros y de los nuestros, entonces estamos ***pliendo la
perfecta voluntad de Dios, en nuestros corazones y en los corazones de los
demás, también. Y esto es poder y bendición sobrenatural, para cada uno de
nosotros, en toda la tierra. En efecto, esta es la misma voluntad de Dios,
que el Señor Jesucristo ha ***plido en la tierra de Israel, no sólo para
bendecir a Israel, sino también para bendecir a cada una de las naciones y
de sus gentes, como a ti y a los tuyos, también, en el día de hoy, ****
ejemplo.
Es decir, que éste espíritu de perdón, de gracia y de misericordia
celestial de Dios y de su Hijo amado, ha llegado a tocarte a ti también,
hoy en día, mi estimado hermano y mi estimada hermana. Y esto ha sido, en
verdad, de la misma manera y con el mismo poder sobrenatural de Dios, como
en su día, **** ejemplo, toco a muchos en Israel, tanto a hebreos como a
gentiles, para bendecir sus vidas y así entonces "sellar sus almas
eternamente con su Espíritu Santo", para su nuevo reino celestial, en el
más allá.
Es decir, también, que fueron muchos de los que Dios bendijo con su perdón
sobrenatural y eternamente milagroso, como a judíos primero y luego a los
gentiles, para miles de generaciones venideras, como en el día de hoy en
la
tierra, con su palabra, con su Ley y con el evangelio celestial del Gran
Rey Mesías, ¡el Hijo de David! Puesto que, esta salvación celestial es de
los judíos primero, para ***plir la palabra viviente de Dios y de Moisés
de
una vez **** todas y para siempre, en Israel y en toda la tierra de los
gentiles, hasta en sus lugares más recónditos, para gloria y para honra
eterna, del nombre santo de Dios.
Es decir, para exaltar su nombre salvador y sobrenatural, en el corazón de
cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de la tierra y sobre
cada una de sus tinieblas eternas del mal que se haya levantado en contra
de la luz y de la vida de su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo! ****que Dios
ha descendido con gran poder y con gran juicio sobre todas las profundas
tinieblas de la tierra y del más allá, también, para destruirlas de una
vez
**** todas y para siempre, con el poder de su Espíritu Santo y de la sangre
viviente de su Jesucristo, "el Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo".
Para luego entonces poder comenzar su nuevo reino celestial, en la tierra
y
en el paraíso también, en su nueva ciudad gloriosa: ¡La Nueva Jerusalén
del
Gran Rey Mesías! ****que la verdad es que esta ciudad de Dios "existe". De
hecho, esta es la ciudad que Dios siempre sonó construir para vivir en
ella
con su Jesucristo, su Árbol de vida y de salud eterna, para todo ángel,
hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de las naciones del mundo
entero, comenzando con Israel de hoy en día y de siempre, **** ejemplo.
Esta
es la ciudad celestial del gran Rey Mesías, ¡el Hijo de David!, para la
eternidad venidera, en el más allá.
CUANDO OREN Y SE ACUERDEN DE ALGÚN PECADO, ENTONCES QUITENLO CON LA SANGRE
DE JESUCRISTO, PARA QUE DIOS OIGA SU ORACIÓN EN EL CIELO
**** lo tanto, todo aquel que haya sido llamado **** Dios, ha vivir en esta
tierra santa, en el cielo, entonces tiene que entrar con su corazón libre
y
limpio de todo pecado. Es más, ninguna persona jamás ha de poder entrar,
ni
mucho menos pisar tierra santa y eterna, con el pecado de su hermano o de
su hermana viviendo en su corazón. ****que nada sucio de pecado, ni de
contaminación de tiniebla, ha de poder entrar jamás, en el reino de los
cielos.
En verdad, los únicos que han de entrar en el reino de los cielos han de
ser todos los de corazón limpio, delante de Dios y de su Gran Rey Mesías,
¡
el Hijo de David! Y estos que han de ser llamados y sellados **** el
espíritu de Dios, hoy en día, **** ejemplo, como dignos de entrar en un
pacto santo con Dios; pues ellos han de vivir con Dios en el cielo, han de
ser los que haya creído en sus corazones y confesado con sus labios: El
nombre salvador del Señor Jesucristo.
Puesto que, todo aquel que crea en su corazón y confiese con sus labios el
nombre del Señor Jesucristo, entonces le ha creído a Dios y a su Espíritu
Santo, para vida y salud eterna, en la tierra y en el cielo, también, para
la eternidad venidera. **** lo tanto, el que le ha creído a Dios, entonces
también ha creído en su Jesucristo y en su Espíritu de vida y de salud
eterna, para nunca morir, sino seguir viviendo su vida celestial, en el
cielo, para siempre.
Es decir, que el nombre de tal persona (o personas) ha de estar escrito en
"el libro de la vida" para que su alma viva y no muera jamás, en el fuego
de la ira y del gran juicio de Dios, en el más allá, en el infierno. Y
éste
libro de la vida de Dios y de su Hijo amado, es la vida que Dios le dio a
Adán y a cada uno de sus descendientes, **** ejemplo, libre de todo pecado
y
tinieblas, para que vivan con Él para siempre, en perfecta paz y en
perfecta sabiduría celestial, en el reino de los cielos.
Ya que, esta vida del libro de la vida de Dios es santa y eternamente
pura;
en verdad, esta vida celestial, es la misma vida de su Hijo amado, el
Señor
Jesucristo, para todo hombre, mujer, niño y niña de la fe, de Dios y de su
Espíritu Santo, en la tierra y en el cielo también, para siempre. **** lo
tanto, cuando se pongan a orar, si tienen algo en contra de alguien,
entonces perdónenle, para que su Padre Celestial, quien está en los
cielos,
también les perdone a ustedes sus ofensas, cualquiera que sea cada una de
ellas, en sus corazones y en sus almas vivientes, también, para siempre.
Es más, si perdonan a los demás, entonces Dios no sólo ha de borrar sus
pecados, sino también los de sus hogares, para que los suyos vivan y no
mueran jamás, en el poder sobrenatural de las terribles tinieblas del
enemigo, como Lucifer y sus ángeles caídos, **** ejemplo. Es decir, una vez
que Dios quita el pecado, Él lo quita **** completo en cada uno de los
suyos, en sus hogares o en cualquier lugar de la tierra, también. Y esto
es
vida celestial para la vida del hombre, que en su día más oscuro de su
corazón, **** no conocer a su Dios y a su redentor eterno, entonces se
encontraba ciego y perdido, en sus profundas tinieblas, en donde la luz
del
nombre del Señor Jesucristo no existía, ni se veía el resplandor de su
vida
celestial.
**** lo tanto, es bueno perdonar los pecados de los demás, para el bien de
muchos y de Dios, para que el corazón de Dios esté siempre feliz con cada
uno de ustedes, mis estimados hermanos y mis estimadas hermanas. ****que si
ustedes no perdonan, tampoco su Padre Celestial quien vive en los cielos,
en perfecta justicia y en perfecta santidad, les perdonará sus ofensas, ni
las ofensas de sus hogares o de los suyos, tampoco.
**** lo tanto, es bueno quitarse el peso del pecado del corazón, lo más
pronto posible: siempre perdonando a los demás, de la misma manera que
desearía que Dios también les perdone sus pecados y de los suyos también,
en su casa o en cualquier lugar de la tierra, de hoy en día. **** eso, Dios
no desea un corazón muerto en el hombre, sino un corazón vivo, vivo para
Él, para su Jesucristo, para su Espíritu y para su nueva eternidad
venidera, en el más allá.
En vista de que, un corazón libre del peso del pecado, en verdad, para
Dios
es un corazón "feliz", en la tierra y en el cielo, también, para siempre.
Y, además de todo, Dios ha enviado a su Hijo a Israel y a toda la tierra,
para borrar y quitar el peso del pecado del corazón del hombre y de la
mujer, también, y más no para retenerlo y sufrirlo, hasta enfermase o
morir
de dolor y de tanto daño del poder terrible, del enemigo de Dios. Es más,
nuestro Dios es un Dios que ama la paz, la felicidad y la vida, y no el
sufrir o el peso terrible del día a día del pecado, hasta terminar con la
vida del hombre o de la mujer de la tierra, de hoy en día, **** ejemplo.
DIOS HA DE PERDONAR NUESTRAS OFENSAS, COMO HEMOS PERDONADO A OTROS
Es **** eso, que en nuestras oraciones cotidianas hacia Dios, tenemos que
pedirle siempre, en el nombre de su Jesucristo, **** el perdón de nuestros
pecados, para estar siempre limpios y libres de toda maldad del enemigo,
en
nuestras vidas, en nuestros corazones. Y se lo tenemos que decir siempre a
Él, en serio, en el nombre de su Hijo amado, día a día, para que entonces
nuestros corazones y nuestros espíritus humanos siempre tengan: paz eterna
con Él y con su Espíritu Santo.
Es más, el perdón de Dios **** nuestros pecados, es, en realidad, el
comienzo de la sanidad y de la santidad celestial, de cada una de nuestras
enfermedades, cualquiera que sean todas ellas, en nuestros corazones, en
nuestros espíritus humanos o en nuestros cuerpos cor****ales. Y estas son,
usualmente, enfermedades mortales del corazón, del espíritu, del cuerpo y
del alma, también, de cualquier hombre de la tierra, **** culpa de su
pecado
de no conocer, en su corazón a Jesucristo. ****que la verdad, de las muchas
enfermedades del corazón y del cuerpo del hombre, es de no haber conocido
el nombre del Señor Jesucristo en su corazón, para ***plir con Dios en
toda
su justicia y en toda su verdad celestial.
En realidad, sin el perdón de Dios, en nuestras vidas, entonces no hay
sanidad, ni santidad, alguna para nuestros cuerpos, ni mucho menos la
salvación santa de nuestras almas vivientes. **** lo tanto, es necesario
decirle a nuestro Dios, siempre, en el nombre sagrado de su Hijo amado:
Perdónanos nuestras ofensas, Padre Celestial, como también nosotros
perdonamos a aquellos que pecan en contra de nosotros. Y sólo así,
entonces
Dios también nos ha de perdonar y limpiar de todos nuestros pecados, en
nuestros corazones y en nuestros cuerpos espirituales y cor****ales,
también, en el nombre de su Hijo amado, Jesucristo.
Dado que, la verdad es, que si ustedes, mis estimados hermanos y mis
estimadas hermanas, perdonan a los hombres sus ofensas, entonces su Padre
Celestial y su Espíritu también les perdonarán a ustedes (cada una de sus
ofensas), para sanar sus corazones, sus cuerpos y sus espíritus humanos,
de
todos los males más terribles y crueles del más allá.
De otra manera, si no perdonan a los hombres, tampoco su Padre Celestial
les perdonará sus ofensas, **** retener los pecados de los demás y no
dejarlos ir a su lugar eterno, el infierno. Y entonces sus cuerpos han de
seguir cargados del poder terrible del mal de las tinieblas, de las
enfermedades de sus espíritus y de sus cuerpos humanos, hasta que caigan
muertos y regresen al polvo de la tierra, de donde Dios los saco, en el
día
que los formo con sus manos en su imagen y conforme a su semejanza.
Pero nuestro Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos. Verdaderamente
nuestro Dios vive y vive para siempre **** amor a nosotros y a sus ángeles
santos, en el reino de los cielos. Es decir, que nuestro Padre Celestial
desea que nosotros tengamos paz y armonía eterna con Él, **** medio de la
fe
salvadora de su Jesucristo, desde hoy mismo, para entonces seguir viviendo
con nosotros en el más allá, en nuestro nuevo lugar eterno, en su nuevo
reino celestial, ¡La Nueva Jerusalén Eterna!
Puesto que, si nosotros no podemos tener paz y armonía espiritual con
nuestro Padre Celestial, desde hoy mismo, en el nombre de su Hijo amado,
entonces como vamos a poder vivir con Él, en su paz y en su armonía
espiritual, en el cielo, con cada uno de los hombres, mujeres, niños y
niñas de todas la tierra. Esto es absurdo e imposible, también, para el
corazón pecador de cualquier hombre de la tierra.
Es **** eso, que hoy es el día de nuestra salvación y de nuestra bendición
celestial: al creerle a Él, nuestro Padre Celestial, solamente **** medio
del espíritu de fe, del nombre de su Jesucristo, su único fruto de vida
eterna, su Árbol de vida celestial, de Adán y de cada uno de sus
descendientes, en toda la tierra, para siempre. **** lo tanto, de su
Jesucristo hemos de comer, y de Él también hemos de beber, para salud y
para vida eterna, para la eternidad.
Y sin su comida y bebida, entonces hemos de morir de hambre y de sed
espiritual para siempre, entre las llamas ardientes del infierno. ****que
habremos de haber cometido otra vez, el mismo pecado original, el pecado
de
Adán y de Eva, **** ejemplo, al haber rehusado comer del fruto de vida, del
Árbol de vida y de salud eterna de Dios, en el epicentro del paraíso, su
Jesucristo.
CUIDENSE **** USTEDES MISMOS
Es **** eso que el Señor Jesucristo les enseñaba a sus discípulos a que se
cuiden ellos mismo, para que no caigan en los males terribles de las
profundas tinieblas del pecado y de la muerte eterna, del más allá. Y Él
les decía día y noche, **** su predicación: Miren **** ustedes mismos, para
que no caigan en las terribles aflicciones de sus pecados, ni de los
pecados de nadie tampoco: ****que si tu hermano peca, repréndele; y si se
arrepiente, perdónale. Si siete veces al día peca contra ti, y siete veces
al día regresa a ti diciendo: "Me arrepiento de mi mal", entonces
perdónale, sin titubear en tu corazón, ni un sólo instante. Pues cuan tan
pronto le perdones, entonces mejor para ti y para los demás también.
Y no retengas el fuego de su pecado, en tu espíritu, ni mucho menos en tu
cuerpo cor****al, como tu corazón, **** ejemplo, para tu propio mal. ****que
si no le perdonas, entonces el fuego del pecado y de sus muchos males se
ha
de quedar en ti, para crecer hacia males aun más terribles que antes, para
enfermar tu corazón y toda tu alma viviente, también, sin que nadie tenga
remedio para tu vida, jamás. A no ser que te acerques a Jesucristo y te
acojas a su refugio celestial, para alcanzar entonces tu perdón eterno.
Además, Dios no desea que ninguno de sus hijos e hijas, de los que le han
creído a Él, **** medio del nombre y de la vida sagrada de su Hijo amado,
caiga en éste terrible mal de su alma y de su corazón, sino lo contrario.
Dios desea que cada uno de sus hijos e hijas escape estos males de su
corazón y de su alma eterna, **** la puerta y el camino correcto que sólo
existe, desde siempre, en el cielo, en el paraíso de Adán y de Eva, ****
ejemplo.
Es **** eso, que el Señor Jesucristo les decía a las gentes, **** donde sea
que caminase **** Israel, predicando el evangelio eterno del reino de los
cielos: Mírenme, Yo soy la puerta. El que entre **** mí, entonces ha de
entrar y ha de salir, para encontrar descanso para su alma eterna. Y
también, el Señor Jesucristo les decía: Yo soy el camino… Y éste camino
celestial, no lo conoce ningún hombre, ni ningún ángel del cielo, dado
que,
éste camino celestial es un camino de gran santidad eterna, del reino de
Dios.
Realmente éste camino es el que lleva al corazón y al alma eterna del
hombre y de los ángeles del cielo, hacia la presencia gloriosa del Padre
Celestial. ****que ningún ángel ha conocido a Dios, jamás, igual que al
hombre de la tierra, como Jesucristo sólo lo conoce a Él, desde los días
de
la antigüedad y hasta siempre. **** lo tanto, sólo el Señor Jesucristo es
el
verdadero camino hacia Dios, en la tierra para el hombre y en el cielo,
también, para el ángel.
En la medida en que, ninguno de los ángeles jamás ha conocido el camino
hacia al Padre Celestial, salvo el Señor Jesucristo, desde los primeros
días de la antigüedad y el comienzo de todas las cosas, hasta hoy en día,
**** ejemplo. Y, además, también, ningún hombre de la tierra, ni ningún
ángel del cielo conoce al Padre Celestial, salvo el Hijo, el Señor
Jesucristo. **** lo tanto, sólo el Señor Jesucristo es el camino, la verdad
y la vida, que lleva a todo ángel y a todo hombre hacia la presencia santa
y eternamente honrada del Padre Celestial, en el reino de los cielos.
Es **** esta razón del ****que Lucifer con una tercera parte, de los ángeles
del reino de los cielos, se perdió eternamente, en su pecado y **** el
camino oscuro y sin fin, de su corazón eternamente corrupto y malvado.
****que ni él, ni ninguno de los ángeles caídos conoce el camino hacia la
presencia del Padre Celestial, sólo el Señor Jesucristo. Y en el futuro,
aparentemente, sólo el hombre, la mujer, el niño y la niña de la fe, del
nombre del Señor Jesucristo, en toda la tierra, ha de conocer el camino al
cielo, hacia la presencia santa del Padre Celestial.
**** lo tanto, le ha placido al Padre Celestial que cada hombre, mujer,
niño
y niña, desde hoy mismo, conozca éste camino de santidad y de gran gloria,
el cual lleva a su corazón y a su alma viviente, hacia la presencia santa
del Padre Celestial, en el cielo. **** eso hemos recibido de parte de Él,
tan gran revelación, en la vida gloriosa y sumamente honrada de su Hijo
amado, ¡el Señor Jesucristo! Y esta es una revelación de verdad, justicia,
amor, paz, gloria, sabiduría y de grandes poderes sobrenaturales de su
salvación eterna, de la cual Lucifer, ni ninguna de sus tinieblas entiende
nada, hasta hoy en día, excepto cualquier hombre de fe, en cualquier lugar
de la tierra, de hoy en día, **** ejemplo.
Ya que, sólo su Hijo amado puede ser el perdón eterno de cada uno de
nuestros pecados en la tierra y en el cielo, delante de su presencia
sumamente santa y eternamente honrada. Y fuera del Señor Jesucristo y su
sangre redentora, Dios jamás ha de poder perdonar, ni mucho menos limpiar
el corazón y el alma viviente de cada hombre, mujer, niño y niña de las
familias, de la tierra, comenzando con Israel, **** ejemplo, como en los
días de la antigüedad y hoy en día también, y hasta la eternidad venidera.
LLAMADOS A BENDECIR Y NO A MALDECIR
**** eso, Dios ha llamado al hombre de la tierra a que bendiga a los que
los
persiguen; si, bendigan y no maldigan, ****que Dios es poderoso y sumamente
santo, en la tierra y en el cielo, también, para siempre, para perdonar y
para limpiar todo pecado en el corazón del hombre. Además, de todo, sólo
Dios es el juez de toda la tierra y no ningún hombre o ángel caído. Sólo
Dios es sumamente santo y eternamente honrado, para juzgar el pecado con
justo juicio basada en su verdad eterna y viviente, su Hijo amado, su
Jesucristo, para bien de muchos en toda su creación, en el paraíso y en la
tierra, también, de hoy en día y de siempre.
**** lo tanto, que nadie maldiga, sino que bendiga a su hermano, a su
hermana, como Dios desea bendecirlos. Ya que, nuestro Dios está sentado en
el trono de su gloria eterna, en el cielo, para bendecir y no para
maldecir
a nadie; **** lo tanto, el hombre debe de bendecir y no maldecir a ninguno
de sus hermanos o de sus hermanas. Puesto que, el que maldice, entonces
está haciendo que las tinieblas se engrandezcan en muchos lugares de la
tierra, en vez de que la luz del evangelio eterno de Dios y de su reino
celestial: crezca.
Dado que, el que bendice, entonces ciertamente está haciendo que la luz
bendita de la vida gloriosa y eternamente honrada del reino de los cielos,
comience, desde ya, ha crecer en los corazones y en las almas vivientes de
cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de las naciones de
la
tierra. ****que Dios nos ha dado de la vida y de la sangre sagrada de su
Jesucristo, para que tengamos vida y luz en abundancia, en cada uno de
nuestros corazones y de nuestras almas vivientes también, en la tierra y
en
el paraíso, para siempre.
**** eso, el que maldice entonces está haciendo que las tinieblas del
pecado
y de la gran maldad del más allá se levante en contra de la vida del
hombre
y de Dios también, en el cielo. Pero el que bendice entonces está haciendo
todo lo contrario; en verdad, está haciendo que la luz de la vida
santísima
de Dios y de su Espíritu Santo crezca y se establezca en el corazón y en
el
alma eterna de todo hombre y de toda mujer de la fe, del nombre del Señor
Jesucristo, en toda la tierra.
Es **** eso, que cuando Dios tuvo la o****tunidad de juzgarnos y de
maldecirnos **** culpa del pecado, de no conocer su nombre y su Ley santa,
entonces **** amor a la vida gloriosa y eternamente justa de su Hijo amado,
decidió bendecirnos y bendecirnos en gran medida, en la tierra y en los
cielos, también, para la eternidad venidera. Y es **** esta razón, que no
estamos muertos y ardiendo entre las llamas del fuego eterno, en el más
allá, en el infierno.
Es decir, que Dios nos ha bendecido desde siempre, **** amor a la vida
santa
y sumamente honrada de su Hijo amado y de su Ley Eterna, en Israel y en
todas las naciones del mundo entero, como en el día de hoy, **** ejemplo,
para que vivamos. Y vivamos para ver, **** ejemplo, como su palabra y su
Ley
justa son grandemente honradas en los corazones de los hombres, mujeres,
niños y niñas de todas las familias, de las naciones del mundo entero, ****
la manifestación gloriosa y sumamente grata del evangelio del Señor
Jesucristo.
**** lo tanto, es de Dios y de su Jesucristo bendecir a todo hombre, mujer,
niño y niña de todas las familias, de las naciones del mundo entero, hoy
en
día y siempre. ****que Dios ha enviado a la tierra a su Espíritu, ****
ejemplo, génesis 1:2, para subyugar, de una vez **** todas y para siempre,
a
cada una de las tinieblas de la tierra, que impedían la entrada de su luz
y
de su Hijo al mundo y al corazón de cada hombre y de cada mujer, en el
mundo entero.
Para que entonces la vida del Señor Jesucristo pueda ser vivida dignamente
día a día hasta que ***pliese y glorificase la palabra viva de la Ley de
Dios y de Moisés, en el corazón de cada hombre, mujer, niño y niña de
todas
las familias de toda la tierra, hasta la eternidad venidera, en el nuevo
reino de los cielos.
Puesto que, si la palabra de la Ley de Dios y de Israel no hubiese sido
honrada y justamente exaltada en el corazón de cada hombre, mujer, niño y
niña de todas las naciones, comenzando con Israel, **** ejemplo, entonces
hubiese sido imposible que el nuevo reino comience de lleno, con el hombre
y con Jesucristo, en el más allá.
En verdad, la vida hubiese sido tan imposible en el cielo, como lo ha sido
desde siempre en la tierra y en el infierno, también, en el más allá.
Pero,
gracias a Dios y a Israel, ****que la voluntad perfecta de Dios se ha
llevado acabo en su días, en Jerusalén, en Israel. ****que, además, la
palabra justa y sumamente honrada de la Ley ha sido justamente exaltada,
en
el corazón del Gran Rey Mesías y en el corazón de cada hombre, mujer, niño
y niña de la tierra, comenzando con Israel, **** medio de la fe, de
predicar
el evangelio de vida y de salud eterna de Jesucristo, en el mundo entero.
**** lo tanto, si hay vida y vida en abundancia en el más allá, en el nuevo
reino de los cielos, para ángeles y para cada hombre, mujer, niño y niña
de
todas las familias de la tierra, ****que el Señor Jesucristo ha levantado
bien en alto el nombre de Dios y la palabra justa de su Ley viviente. Es
decir, que la Ley que Moisés, ni ningún hombre, pudo jamás ***plir y
honrar
legalmente en su corazón y en toda su vida en la antigüedad, o como en el
día de hoy, **** ejemplo, con aquellos que intentan ***plirla en sus
corazones y en sus vidas día a día, sin lograrlo, pero Jesucristo si lo ha
logrado eternamente.
Pues gracia a Dios para siempre, **** su perfecta voluntad: ****que el Señor
Jesucristo ya lo ha hecho todo muy bien, de una vez **** todas y para la
eternidad, **** amor a cada uno de nosotros, en todos los tiempos y en toda
la tierra, también. ****que esta Ley Eterna y viva, la cual era muy santa
para todo ángel del cielo y para todo hombre de la tierra, había
descendido
a Israel, para que fuese ***plida y sumamente glorificada **** el Gran Rey
Mesías, el Hijo de David, ¡el Cristo de la Eternidad venidera, en el más
allá!
Es decir, también entonces de que cada uno de nosotros, en nuestros
millares, en toda la tierra, de todas las familias, razas, pueblos,
linajes, tribus y reinos del mundo entero, puede gozar de una Ley santa y
eternamente honrada, hoy mismo, en nuestro corazón, sin ningún problema
con
Dios, ni con su Espíritu Santo. Y esto es, en verdad, día a día y hasta la
eternidad venidera, como si la hubiésemos ya ***plido y justamente honrada
**** si mismos, en nuestras vidas y en nuestras sangres, como el Señor
Jesucristo lo ha hecho ya, en su día de gran gloria y de gran honra
eterna,
en Israel, con la ayuda del Espíritu de Dios.
**** lo tanto, cada uno de nosotros es **** siempre "hijo e hija de la Ley
perfecta y eternamente glorificada" en la vida y en la sangre gloriosa del
Gran Rey Mesías de Israel y de las naciones del mundo entero, ¡el Señor
Jesucristo! Y esta fe, esta verdad, es lo que le agrada a Dios y a su
Espíritu, en su corazón y en su alma santísima, en el cielo y en toda la
eternidad venidera, para miles de siglos venideros, en la vida y en el
alma
viviente de cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de la
tierra.
Ciertamente la sangre del Señor Jesucristo con su Ley santa y eternamente
honrada es el perdón de cada uno de nuestros corazones y de nuestras vidas
eternas, delante de Dios y de su Espíritu Santísimo, en la tierra y en el
cielo, también, para siempre. Y sin el Señor Jesucristo, Dios jamás le ha
perdonado ningún pecado a nadie, en el paraíso, ni menos en la tierra de
hoy en día. **** lo tanto, sólo el Señor Jesucristo es el perdón perfecto
de
nuestros pecados y hoy en día y siempre, en el reino de los cielos, con
Dios y con su Espíritu Santo, para la eternidad venidera.
JESÚS HA ORADO **** EL PERDÓN ETERNO DE NUESTROS PECADOS
Es **** eso, que el Señor Jesucristo le decía a Dios, en sus ultimas
oraciones, como en la cima de la roca eterna, **** ejemplo, en el madero,
minutos antes de su muerte: --Padre Mío, perdónalos, ****que no saben lo
que
hacen. Y partiendo sus vestidos, entonces echaron suertes los soldados
romanos, hombres viles, llenos de tinieblas, y sin el conocimiento santo
del nombre glorioso de Dios, en sus corazones. (Y esto sucedió así con
Jesucristo, en el día de su muerte, para que la profecía de los profetas
de
la antigüedad se ***pliese al pie de su letra, para la eternidad.)
Pero, sin embargo, el Señor Jesucristo los perdona, aunque te parezca
difícil creértelo, en tu corazón, mi estimado hermano y mi estimada
hermana. Y el Señor Jesucristo los perdono, en aquella misma hora crucial,
para Israel y para la humanidad entera, sin que les pidiesen perdón,
ninguno de ellos, **** su pecado. Ciertamente ellos estaban muertos en sus
delitos y pecados; totalmente ciegos sus ojos y sus corazones ante la luz
gloriosa de vida y de salud eterna del Hijo amado de Dios. Si, judíos y
gentiles estaban totalmente ciegos ante la luz de vida de Dios y de su
Jesucristo.
**** lo tanto, ninguno de ellos tuvo el conocimiento pleno, en su corazón,
de lo que Dios había hecho con la vida y con la sangre sagrada de su Hijo
amado, para el bien de muchos en toda la tierra. Realmente cada uno de
ellos seguía tan ciego, como siempre: viéndole al Señor, y entonces no lo
veían, ni entendían nada tampoco, como hoy en día, **** ejemplo, con todo
corazón del hombre impido, en cualquier lugar del mundo entero.
En verdad, Dios en vez de estar lleno de ira y de condenación eterna, para
cada uno de los enemigos de su Hijo amado, entonces los amo fervientemente
con su amor eterno y fiel, aun en estos momentos tan crueles y tan
malvados
del hombre pecador de Israel y de toda la tierra, también. ****que
realmente
estos soldados romanos, no eran más pecadores que los otros, hebreos o
gentiles; seriamente, cada uno de ellos había pecado igual que el otro,
delante de Dios y de su Jesucristo.
Es más, cada uno de ellos, judíos y gentiles, tenia una condena eterna y
asegurada, delante de Dios y de su Espíritu Santo. Pero Jesucristo
sabiendo
lo que hacia, y sintiendo el amor de Dios y de su Espíritu en su corazón,
en su corazón herido **** el hombre en su manera más cruel, entonces opto
orar, no sólo **** ellos, en aquel momento, sino **** todos, en todo el
mundo, hasta tocar tu mismo corazón, en el día de hoy, **** ejemplo.
Si, Jesucristo ha orado **** ti, mi estimado hermano y mi estimada hermana.
Tengo que repetirte lo mismo una y otra vez, las que sean necesarias hasta
que entienda tu corazón: El Señor Jesucristo ha orado **** ti ante el Padre
Celestial, para que su bien eterno entonces te toque tu corazón, hoy en
día
y siempre, en la eternidad venidera, del más allá.
Es decir, que el Señor Jesucristo oro, en aquella hora ante el Padre
Celestial, **** el perdón de cada uno de los hombres, mujeres, niños y
niñas, de todas las familias, razas, pueblos, linajes, tribus y reino, que
habían nacido y vivido en la tierra, desde Adán y Eva, hasta el ultimo ser
humano que nazca en el mundo. **** lo tanto, como el Señor Jesucristo pidió
al Padre Celestial **** tu perdón, entonces en el día de hoy, ciertamente
tienes éste gran privilegio de oír su palabra viva, para gozarte en Dios y
en el perdón de tu alma **** todos tus pecados, en la fe, redentora de
Jesucristo y de su sangre viviente, también.
Efectivamente, éste es el evangelio glorioso que trajo el Señor Jesucristo
a Israel, para entregártelo a ti, en el día de hoy, con cada una de sus
ricas promesas y eternas bendiciones de amor, paz, sabiduría y poderes
sobrenaturales, sin que te falte jamás ninguna de ellas, en la tierra, ni
en el paraíso, tampoco, para siempre. Y lo único que Dios desea de ti,
para
entregarte cada una de sus bendiciones celestiales, hoy en día, ****
ejemplo, es tan sólo creer en Él, y perdonar de todo corazón a los que te
han ofendido, en el nombre salvador de su Hijo amado, ¡el Señor
Jesucristo!
Puesto que, el perdonar a los que te han ofendido es "un milagro tan
grande", como el milagro de Dios de perdonarte, no sólo un pecado, sino
todos y dejar tu corazón y tu alma viviente, totalmente limpios y libres
de
toda contaminación de las tinieblas, de las palabras mentirosas de Lucifer
y de sus ángeles caídos, **** ejemplo. Y esto es poder, poder sobrenatural
en tu corazón y en toda tu vida, en el día de hoy, mi estimado hermano y
mi
estimada hermana, para miles de siglos venideros, en el más allá de Dios y
de su Jesucristo, para siempre.
Es decir, de que hasta que tu corazón no esté libre de toda contaminación
de pecado y de las profundas tinieblas de Lucifer, entonces no has de
poder
entender, ni mucho menos sentir lo que sea realmente ser libre de los
males
de las palabras llenas de pecado y de enfermedades eternas del más allá,
del mundo de los muertos. ****que el pecado que habita en ti, ya sea el
pecado original, o los pecados que hayas cometido en tu vida, cada uno de
ellos permanece en ti, en tu corazón y en toda tu alma día a día aun más
allá de tu nuevo lugar, lo que sea ello, con todo su dolor y con todo su
tormento eterno.
En la medida en que, el pecado es para siempre, y no hay nada que lo pueda
sacar de tu corazón, de tu sangre, de tu alma y de tu cuerpo, salvo la
sangre sobrenatural del Señor Jesucristo. **** lo tanto, todos los males
del
pecado y de sus profundas tinieblas de enfermedades terribles y sin fin,
han de permanecer en ti, en todo tu ser espiritual y cor****al, también,
aun
más allá, en la eternidad, sin que jamás seas hecho verdaderamente libre
de
tu pesar, de tu aflicción y de tu dolor eterno.
****que cada una de las enfermedades y sus muchas aflicciones, no terminan
en tu vida, el día que mueres en la tierra, sino que han de permanecer en
ti eternamente, **** los siglos de los siglos, en el más allá, en tu lugar
eterno del infierno. Pero si el nombre y la sangre de Jesucristo llegasen
a
entrar en tu corazón y en tu vida, **** fe, entonces todos los males del
pecado con sus profundas tinieblas han de dejar de ser en ti, en un
momento
de oración y de milagro, en el nombre del Señor Jesucristo, delante de
Dios
y de su Espíritu Santo.
**** lo tanto, desde el instante que tu corazón comience a creer en el
nombre del Señor Jesucristo y así lo confieses con tus labios, entonces
has
de comenzar a disfrutar día a día en la tierra y aun en el más allá: lo
bueno que es ciertamente vivir sin el pecado, en tu corazón y en toda tu
alma, también. ****que la verdad es que jamás has vivido, ni un sólo
instante de tu vida, libre del pecado y de sus males y enfermedades
eternas.
Pero si vienes a Dios, **** medio de la vida y de la sangre viviente del
Señor Jesucristo, entonces has de comenzar a vivir tu vida delante de Él y
de su Jesucristo, libre del pecado para siempre. Es decir, de que si el
Señor Jesucristo ha llegado a tu vida, entonces Dios te ha limpiado de
todo
pecado, perdonando así tu corazón y tu alma de todas tus ofensas y
maldades, de las que hayas hecho ante tu prójimo y ante tu Dios, aquel
está
en los cielos, **** los siglos de los siglos, ¡el Todopoderoso!
MUERTE DE ESTEBAN
Y cuando apedreaban a Esteban, siervo de Dios y discípulo de Jesucristo,
mientras Él invocaba diciendo: --¡Seño Jesucristo, recibe mi espíritu,
****que me quitan la vida! Y puesto de rodillas clamó a gran voz, diciendo:
--¡Padre Celestial, no les tomes en cuenta este terrible pecado mortal! Y
habiendo dicho esto, entonces durmió para el mundo, pero no para Dios.
****que en aquel instante Dios mismo le habría las puertas del cielo, para
que entrase al paraíso, al gozo perdido de Adán y de Eva, en el más allá.
Dios mismo se lo llevaba para entregarle su recompensa **** haberle sido
fiel a Él, su Dios y su salvador eterno, el Cristo de Israel y de las
naciones del mundo entero.
En verdad, Dios bendijo a Esteban en gran medida en su corazón y en toda
su
alma viviente, ****que el espíritu de su Hijo amado estaba en él, tal como
le agrada a su corazón santísimo en toda verdad y en toda justicia
celestial. Pues después de haber sido maltratado **** sus enemigos hasta el
punto de quitarle su vida, entonces él no se lleno de enojo en su corazón,
en contra de ellos, sino **** lo contrario. En aquel instante de dolor y de
gran peligro para su vida, entonces tuvo piedad **** cada uno de ellos, sus
enemigos eternos.
En verdad, Esteban tuvo misericordia de cada uno de ellos, puesto que no
sabían lo que le estaban haciendo al siervo de Dios y al evangelio de vida
y de salud eterna, de Israel y del Hijo de David. Y este perdón de Esteban
**** sus enemigos, fue muy bien recibido **** Dios y **** su Jesucristo, en
el
reino de los cielos, de tal manera que cuando Esteban moría, entonces Dios
no quiso vengarse de ninguno de ellos, sino que más bien los bendijo en
gran medida en sus corazones, a sus enemigos habituales de su Ley Eterna.
Y Dios bendijo a los enemigos de Esteban, con el fin de que ellos también
reconozcan que habían actuado mal y con las mismas tinieblas del enemigo
de
Dios y de sus mismas vidas, para hacerle daño a la obra perfecta de Dios,
no sólo en Israel, sino en toda la tierra, también. Es decir, que lo que
el
hombre había designado para que sea malo para uno o para otros, entonces
Dios lo torno en una bendición tan grande, en aquellos días, que nadie se
lo podía creer con facilidad en su corazón.
Además, esta bendición de Dios fue tan grande en Esteban, su siervo, que
los enemigos de Dios y de su evangelio santo quedaron atónitos de ver con
sus propios ojos: la misericordia de Dios en la vida de un hombre que le
quitaban la vida, **** tan sólo amar y obedecer al Rey Mesías de Israel y
del mundo entero. Este acto violento **** parte de los enemigos de Dios y
de
gran misericordia **** parte de Dios y de quien le quitaban la vida, fue en
verdad, un abrir de ojos para muchos, en Israel y en toda la tierra, hasta
el día de hoy, **** ejemplo, en cualquier lugar del mundo.
****que realmente muchos llegaron al conocimiento de lo que le habían hecho
a Esteban, y como Dios mismo lo había recibido en gloria, para entregarle
su gozo, su vida y salud eterna, delante de los ojos de sus enemigos, tal
como su palabra lo promete, y tal como su Hijo lo había anunciado también
**** toda la tierra de Israel. En verdad, en este día muchos aprendieron
del
espíritu viviente del perdón de Dios, hasta los que eran muy duros de
corazón, en contra de Dios y de su evangelio santo.
En este día, Dios se glorifico en gran medida en el cielo y **** toda la
tierra, también, al dormir uno de los suyos en la tierra, para luego
entonces volver a abrir sus ojos en su gloria celestial, en el más allá,
en
el nuevo reino de los cielos. Aquí Dios le enseña al hombre de la tierra:
A
ambos, fiel y pecador, también, **** igual, de que si hay una vida nueva
para todo aquel que cree en su corazón y confiesa con sus labios: el
nombre
salvador de su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!
En verdad, este fue un testimonio real y verdadero de la misericordia, del
perdón y de la salvación manifestado a un sólo hombre fiel a su Dios y a
su
Árbol de vida y de salud eterna, ¡el Señor Jesucristo! ****que realmente
Dios deseaba hacerle entender al hombre, de que todo aquel que le sirve,
**** medio de la vida y de la sangre de su Jesucristo, entonces tiene un
lugar seguro para él o para ella, en el reino de los cielos, al lado de Él
mismo y de su Árbol de vida, su Hijo amado, el Señor Jesucristo.
Y es **** esta razón del ****que se habla siempre de Esteban, en la palabra
de Dios, del día que fue apedreado hasta morir delante de Dios y de los
hombres de la tierra, para que al instante entrase su alma viviente a su
lugar eterno, en el cielo. ****que los que crean al Padre Celestial, ****
medio de su Jesucristo, no mueren jamás, sino que sus ojos carnales se
cierran en la tierra para dormir, pero sus ojos del alma siguen abiertos
para Dios en su nueva vida celestial, en el paraíso, para miles de siglos
venideros, en el más allá.
NO DIGAN JAMÁS: "COMO NOS HICIERON, HAREMOS ASÍ CON ELLOS"
**** lo tanto, Dios desea que cada hombre, mujer, niño y niña de todas las
familias de las naciones de la tierra, aprendan del testimonio real y
verdadero de Esteban y del día cuando sus enemigos le quitaron la vida. Y
esto es de que debemos tener un corazón y un alma perdonadora delante de
Dios, para con todos los hombres de la tierra, aunque procedan mal con
cada
uno de nosotros.
****que el mal que ellos han hecho, se lo han hecho a ellos mismos y a
Dios,
que está en los cielos. **** lo tanto, tenemos que enseñarles a aprender a
ser misericordiosos y perdonar a sus hermanos y a los demás, de igual
forma. Y sólo así podamos entonces complacer el corazón santo y sumamente
honrado de Dios y de su Espíritu Santo, en el espíritu de su Jesucristo,
para la eternidad venidera, en el más allá.
**** ello, Dios no desea que el hombre se levante en contra de su prójimo
para decirle: "Como me hiciste, pues así te haré a ti, aun peor, si fuese
posible". **** esta razón, Dios mismo ha dicho: "recompensaré al hombre
según su acción delante de sus hermanos y de sus hermanas". ****que todo lo
que el hombre hiciere, entonces deberá dar cuenta a Dios **** sus acciones.
Y así mismo, todo lo que el hombre dijere, entonces deberá dar cuenta ****
sus palabras ante el trono de Dios, en el cielo, en el día del gran juicio
final para todas las cosas.
Dado que, no es posible que ninguna acción o palabra del hombre quede sin
su justo juicio delante de su Dios, de su Jesucristo, de su Espíritu Santo
de los ángeles y de los hombres de fe, de la tierra, para los siglos
venideros del más allá, del nuevo reino de los cielos. **** lo tanto, sea
la
obra buena o mala, tendrá su justa recompensa de parte de Dios, en su día
y
sin ninguna tardanza alguna. Y así también, sea la palabra buena o mala,
tendrá su justa recompensa delante de Dios y de su Jesucristo, en la
tierra
y en el cielo, sin ninguna tardanza alguna, para la eternidad venidera.
****que todo lo que el hombre haga con sus manos o diga con sus labios
tendrá que ser llevado a su justo juicio delante de Dios y de su Espíritu
Santo, en el cielo, para la eternidad venidera, en el más allá. Para
entonces finalmente Él poder comenzar con su Jesucristo, su nueva vida
celestial con cada hombre, mujer, niño y niña de todas las naciones,
pueblos, familias, tribus y reinos de la tierra, que hayan creído a su
Jesucristo y confesado su nombre con sus labios, para bendición y para
redención eterna de sus almas vivientes, en su nuevo reino celestial.
En verdad, Dios mismo ha de hacer esta obra eternamente justa, ya que es
totalmente imposible para Dios que un solo pecado del hombre o de los
ángeles caídos quede sin ser juzgado justamente **** Él y **** la palabra de
su Ley Eterna. Realmente, su nueva vida celestial para con el hombre y
para
con la mujer de la tierra tiene que volver a empezar con Él y con su árbol
de vida eterna, en el cielo, pero sin la mancha terrible de las palabras,
llenas de pecado y de su muerte eterna, en su corazón y en su alma
viviente, de Lucifer.
Para Dios todo tiene que ser lavado y limpio con la sangre de su Hijo
amado
hasta brillar, brillar para la eternidad celestial: libre de toda
contaminación de pecado y de sus profundas tinieblas, en el corazón de
cada
hombre, mujer, niño y niña de todas las naciones, del mundo entero, para
entonces finalmente empezar su nuevo reino sempiterno.
Realmente, este ha de ser el reino celestial, **** el cual Dios mismo ha
creado al hombre de la tierra, para que viva con Él y con su Jesucristo
rodeado de su Espíritu Santo y de sus huestes de ángeles santos, ****
doquier en el cielo y en toda su nueva creación inmortal y libre de toda
ofensa del pecado. Éste reino, realmente, es el nuevo gozo sin fin del
corazón de Dios y de sus criaturas perfectas, como sus ángeles y como los
hombres de la tierra, que han vuelto a nacer, no de su carne corrupta ****
la fe de Adán, sino **** la carne perfecta y sumamente santa de la fe, de
Jesucristo, el Árbol de vida.
NO MALDIGAN A NADIE, SINO **** LO CONTRARIO: BENDINGANLOS SIEMPRE
**** lo tanto, hasta aquel día, entonces sean todos de un mismo sentir
siempre: compasivos, amándose fraternalmente, misericordiosos y humildes
delante de sus hermanos y de sus hermanas para glorificar la palabra de
Dios y su Ley Santa. No devuelvan mal **** mal, ni maldición **** maldición
a
nadie, sino **** el contrario, bendigan a todo hombre; pues para esto han
sido llamados, para que hereden bendición, para sus vidas en la tierra y
para la eternidad venidera, en el más allá.
****que sólo nosotros, y no los ángeles caídos, somos los herederos
legítimos de la bendición celestial de Dios y de su Jesucristo, en la
tierra y en su nuevo reino celestial, en el más allá. **** lo tanto, Dios
nos ha dado a Jesucristo para que bendigamos a los demás y no hacer lo
contrario jamás, en contra de nadie, como maldecirlos, **** ejemplo.
En verdad, tenemos el poder sobrenatural de hacer el bien y de recobrar
****
completo todo lo que Lucifer se ha robado de Dios y del hombre de la
antigüedad. Si, tenemos todo el poder de Dios, en Jesucristo, para siempre
hacer el bien y derrotar de una vez **** todas al enemigo. Y este poder
está
en nosotros, con tan sólo creer en el nombre del Señor Jesucristo en
nuestros corazones y confesar con nuestros labios su verdad y su justicia
celestial, en un momento de oración y de fe, delante de nuestro Padre
Celestial, en el cielo.
De hecho, el Señor Jesucristo ha llegado con el milagro de la bendición de
Dios a nuestras vidas, para levantar su nombre santo y salvador más alto
que todos los nombres de todos los hombres de la tierra, **** el poder de
la
perfecta voluntad del Padre Celestial, y no **** el poder de ningún hombre,
ni de ángel, tampoco. ****que toda gloria es de Dios solamente y no de
ningún hombre o ser creado **** la palabra o **** el nombre de Dios, como
ángeles y demás seres santos del cielo.
****que el nombre del Señor Jesucristo es un nombre que es sobre todo
nombre
sobrenatural y poderoso en el cielo. Pues así Dios mismo ha deseado que
sea
en toda la tierra y en el corazón de cada hombre, mujer, niño y niña de
todas las familias, razas, pueblos, linajes y reinos del hombre, en el
mundo entero, para que entonces Dios sea glorificado grandemente en éste
nombre celestial y sobrenatural, en su nueva creación venidera, para
siempre.
Es decir, que para Dios no hay otro nombre mayor, para que la santidad de
su corazón y de su Espíritu Santo sea confortada, para bien de todo
hombre,
en la tierra y en el cielo, para la eternidad venidera, en el más allá,
para siempre. **** lo tanto, cada uno de nosotros tiene algo bien grande en
su corazón, de parte de Dios, para hoy en día, para vivir en la tierra y
para vivir en el cielo también, para miles de siglos venideros, en
perfecta
justicia y en perfecta santidad celestial, para siempre.
De hecho, este es el nombre de su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!, en
nuestros corazones, en nuestras sangres, en nuestros espíritus, en
nuestras
almas y en nuestra vida del diario vivir, en la tierra y en el paraíso,
para siempre. Este es un nombre tan glorioso, que los ángeles del reino de
los cielos, siempre lo han honrado y exaltado en gran medida, desde los
días de la antigüedad, hasta hoy en día, **** ejemplo; en verdad, un nombre
muy amado **** los ángeles y **** Dios principalmente en el reino de los
cielos, para la eternidad.
Además, Dios desea que sea de esta misma manera en la tierra, hoy y
siempre. Es **** eso que la oración que el Señor Jesucristo les enseño a
sus
discípulos a orar, comienza así: Padre Nuestro que estas en los cielos.
Hágase tu voluntad en la tierra, así como es hecha en los cielos…
Aquí el Señor Jesucristo esta enfatizando "el espíritu de vida y de
justicia celestial", tal como se vive en el cielo con los ángeles, para
que
se viva también, en la tierra para con todo hombre, mujer, niño y niña de
todas las familias de las naciones del mundo entero, para siempre.
**** ello, esta voluntad de Dios en toda la tierra, así como es hecha día a
día, en el reino de los cielos **** los ángeles, es que el nombre de su
Hijo
amado sea exaltado en el corazón de cada hombre, mujer, niño y niña de
todas las familias de la tierra, de hoy en día y de siempre. Es decir, en
la misma manera y en el mismo espíritu celestial de Dios que siempre ha
sido exaltado su nombre santo **** los ángeles, desde los días de la
antigüedad, hasta hoy en día, **** ejemplo.
**** ello, la lucha de Dios y de su Espíritu, para que el nombre de su Hijo
sea justamente honrado, eternamente en el corazón de cada ser viviente en
la tierra y debajo de las aguas de la tierra, aun sigue hacia delante
firme, hasta que se ***pla, en su totalidad y sea entonces una realidad
eterna, delante de Dios.
Es **** esta razón, también, que la predicación del evangelio del Señor
Jesucristo no puede parar, en ningún momento de la vida del hombre, ni
menos de la tierra tampoco, hasta que esta perfecta voluntad de Dios sea
hecha una realidad celestial, en cada uno de todos los corazones de los
hombres y de la tierra, también, para la eternidad.
NO SE AGRADA DIOS JAMÁS, CUANDO EL HOMBRE ES VENCIDO **** EL MAL
Es **** eso, que Dios jamás ha deseado que el corazón del hombre sea
vencido
**** el mal de nadie, sea hombre o ángel caído, sino **** lo contrario. Dios
siempre ha deseado que el hombre subyugue cualquier mal y su tiniebla del
más allá, con el bien celestial de su palabra viviente y del nombre
sagrado
de su Jesucristo.
**** lo tanto, es **** esta razón del ****que, Dios nos ha entregado un
nombre
tan grande y tan sublime, como el nombre sagrado de su Hijo amado, ¡el
Señor Jesucristo!, para vencer el mal y perdonar en la vida de cualquier
ser viviente, en toda la tierra. Es decir, que Dios nos ha dado autoridad
en Jesucristo y en su Espíritu Santo, para entonces cada uno de nosotros
poder vencer cada uno de todos los males del enemigo, **** muy grande que
sea en contra de nosotros, en cualquier lugar del mundo entero, como hoy
en
día, **** ejemplo.
Puesto que, el enemigo tiene poder, pero no es autoridad de Dios, ni mucho
menos de su Jesucristo. Sino que realmente el poder del enemigo es del
bajo
mundo de los muertos, para atacar todo lo que es verdad y todo lo que sea
justo delante de Dios y del hombre de la tierra. Pero aunque esto es
verdad, el poder del enemigo no es ningún poder delante de Dios, ni del
nombre sagrado de su Hijo amado, el Señor Jesucristo. En verdad, Dios
mismo
con la sangre de Jesucristo lo venció para siempre, en las afueras de
Jerusalén y en cada lugar del cielo, también.
Ciertamente, el Señor Jesucristo lo venció en su día sobre la cima de la
roca eterna, para ponerle fin de una vez y **** todas y para siempre, a
cada
una de las maldiciones y de las profundas tinieblas de las palabras de
gran
maldad, en el corazón de Adán y de cada uno de sus descendientes, también.
**** lo tanto, el nombre y cada palabra del Señor Jesucristo son mayores,
que cada una de las palabras llenas de mentira y de gran engaño de Lucifer
y de sus ángeles caídos, en el corazón del hombre y de su vida **** toda la
tierra, hoy en día y **** siempre, en la eternidad venidera, en el más
allá.
De hecho, esta es una gran verdad, que el enemigo de tu alma viviente,
Lucifer, no desea que el hombre y la mujer de la tierra conozca, en su
corazón, sino lo contrario. Realmente, en el día que Lucifer se acercaba a
Adán, a Eva y a cada uno de sus descendientes, **** medio de la serpiente,
éste temor estaba en su corazón, para que el hombre y la mujer no se
diesen
cuenta de que su palabra no era buena, ni mucho menos del nivel del poder,
de la palabra de Jesucristo.
Pero Adán, ni Eva se dio cuenta de esta gran verdad, en su corazón, ****que
ambos fueron engañados **** la palabra de la serpiente, al creer ellos,
primero Eva y luego Adán, la palabra que Lucifer decía **** medio de su
boca
engañada. Y esto fue, de que ambos con sus descendientes, si podían comer
del "fruto del árbol prohibido", para que sus ojos fuesen abiertos como
los
ojos de Dios, **** ejemplo.
Justamente, fue en éste terrible engaño y con estas palabras rebeldes, que
cayo Adán con cada uno de sus descendientes, de la gracia de Dios y de su
Espíritu Santo, en el parque del Edén, para que su cuerpo y su alma
comenzasen a morir día a día en la tierra y en el infierno, en el más
allá,
también. Esta maldad Dios jamás se lo perdono a Lucifer, ni a su serpiente
engañada, sino lo contrario. Dios los condeno, desde aquella hora, a su
condena eterna, en el más allá, entre las llamas ardientes del fuego
eterno
del infierno.
En verdad, son estas mismas palabras de gran mentira y de gran rebelión,
las cuales engañan el corazón del hombre y su alma viviente día a día y
aun
hasta en el más allá, también, entre las llamas ardientes del fuego eterno
del infierno. ****que estas palabras llenas de gran maldad y de gran
rebelión en contra de Dios y de su nombre sagrado, el nombre de su
Jesucristo, son más fuertes en dolor y en tormento eterno, que las mismas
llamas del infierno. Y esto es una verdad, que el hombre pecador y la
mujer
pecadora no conocen, en sus corazones, hoy en día.
**** lo tanto, el dolor del hombre **** sus palabras de mentira y de muerte
eterna no termina, ni dejan de ser, en el día que su cuerpo muere en la
tierra, ni en la hora que su alma muera en el Lago de Fuego, sino mucho
más
que esto. En verdad, estos males aun crecen a mayores dolores de tormentos
y de agonías sin fin, en el más allá, en la eternidad venidera del gran
castigo y de la ira de Dios, **** culpa del pecado.
Realmente, sólo la sangre del Señor Jesucristo puede borrar cada una de
estas manchas terribles del pecado, en el alma y en el corazón de Adán, de
Eva y de cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias, razas,
pueblos, linajes, tribus y reinos de la tierra. ****que es **** medio de la
sangre del pacto eterno, de Dios y del hombre de la tierra, **** la cual
Dios podrá siempre quitar la mancha del pecado del corazón y del espíritu
humano de todo hombre y de toda mujer, en la tierra, de hoy en día y de
siempre. Para que entonces pueda regresar a su vida y a su comunión normal
con su Dios y con su Árbol de vida eterna, en el paraíso.
De otra manera, el hombre y la mujer de la tierra jamás han de poder
borrar
sus pecados, la mancha eterna de sus corazones y de sus almas vivientes,
causados **** las palabras llenas de mentira y de muerte, de Lucifer y de
la
serpiente antigua del Jardín del Edén. Sólo la sangre de Jesucristo ha de
limpiarle de toda rebelión y de todo dolor eterno de las enfermedades y de
las muertes eternas del corazón, del espíritu, del alma y del cuerpo del
hombre y de la mujer de la tierra, de hoy en día y de siempre. Sólo la
sangre del Señor Jesucristo es el jabón y el agua para lavar y limpiar
bien
todo el corazón y todo el cuerpo espiritual y cor****al del hombre.
Y sin la sangre de Jesucristo, entonces no hay perdón para nadie; es más,
ni el mismo hombre de la tierra podría perdonarse a sí mismo, ni mucho
menos perdonar el pecado de otros. **** lo tanto, sólo la invocación de la
sangre de Jesucristo ha de perdonar cada uno de todos los pecados del
hombre y de los demás, también, en esta hora y en la eternidad venidera,
para siempre. Si, siempre, sólo la sangre del pacto eterno, llevado acabo
en las afueras de Jerusalén, en Israel, ha de limpiar el corazón y el alma
de cada hombre, mujer, niño y niña de todos sus pecados, en un momento de
oración y de fe, en el nombre de Jesucristo.
En verdad, el llamado de Dios, para cada uno de sus hijos e hijas en toda
la tierra, es de que sean siempre bondadosos los unos con los otros;
amándose así, como Jesucristo también los amo a ellos, para enseñarles a
ser misericordiosos, perdonando siempre la ofensa del pecado en cualquier
hombre y en cualquier tiempo y lugar de la tierra.
**** eso, cuando estés orando, si tienes algún problema con tu hermano o
con
tu hermana, entonces has todo lo posible para reconciliarte con tu prójimo
y perdónale su ofensa que haya sido hecha en contra de ti; si, perdónale,
de la misma manera que Dios ha perdonado tu ofensa hecha en contra de Él y
de su Jesucristo, en el pasado y siempre.
Puesto que, ciertamente el único que verdaderamente nos ha perdonado
nuestros pecados ha sido el Señor Jesucristo y no el hombre, ni ninguna
otra deidad celestial del cielo. Dado que, sólo en Cristo Jesús
verdaderamente existe el perdón y el fin del pecado, para cada uno de
nosotros, en toda la tierra y hasta en el paraíso también, para siempre. Y
sin Cristo, en nuestros corazones, entonces no podemos tener jamás el
perdón, ni menos el fin, del pecado, de nuestros corazones, ni de los
demás, tampoco, en cualquier lugar de la tierra, de hoy en día y de
siempre.
****que la verdad es que si no perdonas el pecado de los demás, entonces
Dios simplemente no podrá jamás perdonar ningún pecado de tu corazón, ni
de
ninguno de los suyos, tampoco. **** lo tanto, es mejor perdonar el pecado
de
aquel o de aquella persona que te ha ofendido, y dejarlo todo atrás en el
olvido y comienza de nuevo con Dios y con su Jesucristo, en cualquier
lugar
de la tierra, para el bien eterno de tu alma viviente y de muchos más, en
la eternidad.
**** lo tanto, miren **** ustedes mismos, dice el Señor Jesucristo; si tu
hermano peca, entonces háblale y entra en razón con él o con ella. Y si
luego de haberte oído se arrepiente de su mal, entonces perdónale, sin
añadir más problema al asunto. Es más, si siete veces pecase en contra de
ti y luego vuelve arrepentido, diciéndote: Perdóname mi pecado. Entonces
perdónale su ofensa, cuanto más antes mejor.
Si, perdónale y olvida lo que te ha hecho, en aquel momento o****tuno para
bien de tu alma y para el bien de los demás también. Para que entonces
Dios
que está en los cielos, siempre tenga compasión de ti y de los tuyos, en
cualquier tiempo y en cualquier lugar de la tierra, también, para perdonar
tu pecado, para la eternidad venidera.
Si, amen, así sea, perdónale ya, la ofensa de tu hermano y la ofensa de tu
hermana. Y sólo así harás el corazón de Dios y de su Jesucristo muy
gozoso,
en el cielo y en toda la tierra. Si, perdona ya cualquier ofensa y hazte
libre de su mal eterno, desde hoy mismo, para la eternidad venidera.
****que
la sangre que Jesucristo ha dejado correr **** su cuerpo y **** el madero
enclavado sobre la cima de la roca eterna, en las afueras de Jerusalén, en
Israel, ha sido para que llegue a ti con su poder y con su autoridad, para
no sólo perdonar tu pecado, sino también el pecado de muchos, si no de
todos.
Si, perdona el pecado de tu prójimo y veras la vida eterna; promesa de
Dios
y de su Jesucristo para ti y para los tuyos, también, hoy en día y para
siempre. Y así la sangre del Señor Jesucristo no habrá sido derramada ****
la tierra en vano, sino que ha encontrado su lugar en tu corazón y así
habrá hecho / ***plido su obra eterna: Borrando tus pecados y los pecados
de los demás, también, para la eternidad venidera, en la tierra y en el
más
allá, también, para siempre.
Si, así es, no te equivoques. Este es el evangelio de Jesucristo: Tienes
que buscar el perdón de tus pecados y el perdón de Dios para los pecados
de
los demás, también. Es **** eso que debes de confesar el nombre de Dios que
perdona y borra todos los pecados de los hombres de toda la tierra: ¡el
nombre del Señor Jesucristo! ****que sólo el nombre del Señor Jesucristo es
el perdón de tu pecado y el perdón de los pecados de todos los demás en
todo el mundo, para la eternidad venidera, en el nuevo reino de Dios, en
el
más allá.
Ahora, el Señor te pregunta ¿perdonaste ya a tu hermano su ofensa? ¿Has
perdonado también el pecado de tu hermana? (Recuerda que Adán ha perdonado
a Eva su error, su pecado.) Si la repuesta a esta pregunta es si, entonces
el corazón de Dios está feliz contigo, ****que después de tanto trabajo a
través de los siglos, **** fin ha llegado su hora de gozarse en ti, **** tu
obediencia, **** tu perdón. Y si no lo has hecho aun, pues aun tienes
tiempo
para hacerlo. Si Dios te ha esperado tanto, para que hagas lo correcto,
entonces ha de esperar **** ti un poco más.
Pero no demores, haz lo correcto, y así harás feliz el corazón de Dios y
de
muchos, en el cielo y en toda la tierra, también. Si, perdona ya a los
demás y Dios ha de perdonarte a ti también y a cada uno de los tuyos, ****
haberle obedecido, **** haber hecho justicia y lo que es correcto delante
de
Él y de su Arbol de vida eterna, ¡el Señor Jesucristo!
Libro 113
FRUTO DEL ESPÍRITU
Damos gracias a Dios **** cada uno de ustedes, mis estimados hermanos y mis
estimadas hermanas, en donde sea que estén, en cualquier lugar del mundo
entero, hoy en día y siempre. **** lo tanto, paz y amor celestial les sea
multiplicados a cada uno de ustedes, en sus vidas, en sus corazones, ****
el
conocimiento de Dios y de su Jesucristo de acuerdo a sus evangelios
eternos, como los libros de Mateo, Marco, Lucas y Juan, con el resto de la
Santa Escritura de nuestro Dios y salvador Jesucristo.
**** todo ello, el divino poder de Dios nos ha concedido todas de sus
muchas
riquezas **** medio de su palabra y su nombre eternamente sagrado y
sobrenatural, ¡el Señor Jesucristo! **** lo tanto, yo mismo estoy
persuadido
de ustedes mis hermanos en el Señor Jesucristo, de que el Padre Celestial
los ama con amor eterno de su Espíritu Santo, hoy en día en la tierra y en
el más allá, en su nuevo reino, para la eternidad venidera, también.
**** lo tanto, cada uno de ustedes es fruto del Espíritu de Dios, si tan
sólo amasen de todo corazón a su Hijo amado y su obra perfecta, sobre la
cima de la roca eterna, en las afueras de Jerusalén, en Israel. Ya que
esta
obra de Dios no se ha quedado en las afueras de Jerusalén, en Israel, sino
que ha subido hasta lo sumo en los cielos. Y hoy en día está en las
afueras
de la Gran Ciudad Celestial: La Nueva Jerusalén de Dios y de su Gran Rey,
¡
el Hijo de David!
Dado que, el Señor Jesucristo espera pacientemente **** cada uno de
nosotros, para recibirnos en el día que nos toque ascender al cielo, a
nuestro lugar eterno, al lado del Padre Celestial. ****que nuestro Dios y
Creador nos ha creado y, a la misma vez, nos ha llamado a cada uno de
nosotros, en nuestros millares, en toda la tierra, para que esté junto con
Él, toda una nueva eternidad, en el más allá, en el nuevo reino de los
cielos.
**** lo tanto, estoy persuadido que Dios mismo lo ha hecho a ustedes mismos
fruto de su Espíritu Santo, **** medio del Espíritu de la fe, del nombre
sagrado de su Jesucristo, ****que los ama eternamente. Y Él los ama con un
amor eternamente santo y solemne igual a ningún otro amor en el cielo, ni
menos en la tierra, de hoy en día, **** ejemplo.
En verdad, el amor de Dios hacia cada uno de ustedes, mis estimados
hermanos y mis estimadas hermanas, es para la eternidad. Y éste amor de
Dios está lleno de muchas riquezas, de sus muchos milagros, prodigios y
maravillas del más allá, del reino de los cielos, para hoy, para cada uno
de ustedes. **** lo tanto, creo que ustedes han vuelto a nacer, no de la
carne, sino del Espíritu de Dios.
En verdad, han vuelto a nacer para Dios, en la tierra, para la eternidad.
Así como el Señor Jesucristo tuvo que nacer en el vientre, de una de las
hijas de David, para entrar a la vida del hombre, **** quien Dios mismo
desea salvar a cada uno de ellos, sin faltar ninguno. Y redimir al hombre,
hoy mismo y para siempre, de todos los poderes más terribles de sus
pecados
y de sus muertes eternas, en el más allá, en el infierno.
**** eso, pienso en el poder del Señor que cada uno de ustedes está
grandemente colmado de las muchas bendiciones de Dios mismo, en sus
corazones y en sus almas eternas, también. Y esto es lleno de todo
conocimiento de la gracia y de la misericordia redentora del Señor
Jesucristo, para bendecir a sus hermanos y a sus hermanas también, en sus
hogares y en todos los lugares de la tierra.
****que nuestro Dios es poderoso para bendecir a cualquier hombre y a
cualquier mujer, en cualquier tiempo y en cualquier lugar de la tierra. Y
lo único que tenemos que hacer es levantar nuestros corazones en oración,
en el nombre de su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!, para que Él entonces
comience hacer muchas de sus grandes obras sobrenaturales en cada una de
nuestras vidas día a día, hasta que entremos de lleno en el más allá, en
el
nuevo reino celestial.
Con esto les estoy diciendo mis estimados hermanos que Dios les ha dado
poder, en su Jesucristo, ****que los ha hecho fruto de su Espíritu Santo,
para hoy en día y para la eternidad, también. ****que cada vez que ustedes
creen en Dios y en su Jesucristo, entonces el Espíritu Santo comienza a
obrar en sus corazones para que vuelvan a nacer de nuevo y no de la carne,
sino del poder sobrenatural del Espíritu de Dios.
Para que entonces Dios comience a verlos como uno de sus hijos o una de
sus
hijas, **** medio del Espíritu de vida, de su Hijo amado, ¡el Señor
Jesucristo! **** lo tanto, cada vez que ustedes reciben en sus corazones al
Señor Jesucristo y creen en Él al confesar su nombre y su obra santa con
sus labios, entonces el Espíritu de Dios ha escrito sus nombres en "el
libro de la vida" y de la felicidad eterna de Dios y de su Hijo amado, en
el cielo.
Y, a la misma vez, los ha hecho hijos legítimos e hijas legitimas de su
nuevo reino celestial, en el más allá, en su nueva eternidad venidera. ****
lo tanto, este fruto del Espíritu de Dios consiste en cada uno de ustedes,
en la bondad de Dios, en su verdad legitima y en su justicia legitima,
también, hoy en día y hasta aun más allá de la eternidad venidera, en el
nuevo reino de Dios y de su Gran Rey Mesías, ¡el Hijo de David!
**** eso, mis estimados hermanos y mis estimadas hermanas, tengan **** gozo
cuando encuentren en sus vidas diversas pruebas y ataques terribles del
enemigo de Dios y de su Jesucristo. ****que realmente la prueba de su fe,
en
cada uno de ustedes, produce paciencia. Y esta paciencia de Dios, es una
paciencia que solamente nace, en el corazón y en el alma viviente del
hombre, cuando espera en Dios.
Es decir, cuando el corazón del hombre cree de todo corazón, de que
Jesucristo ha de obrar en su vida, en el poder sobrenatural de su Espíritu
Santo, en cualquier tiempo y en cualquier lugar de la tierra, hasta la
eternidad venidera, en el más allá, para bien de su vida y para bien de
muchos también, en su derredor. **** lo tanto, el siervo de Dios no debe de
ser contencioso con nadie, ni **** nada en toda la tierra, para bien de su
alma y para bien de los demás también.
Sino que realmente Dios desea que su siervo siempre sea fiel a Él y a su
nombre santo, enseñando así a los demás a ser amables para con sus
hermanos
y para con sus hermanas, delante de su presencia santa y de su Jesucristo.
****que esta enseñanza espiritual, como cualquier otra de Dios y de su
Jesucristo, le ha de ser de corona de bendición eterna para su vida, en la
tierra y en el cielo también, delante de Dios y de sus huestes de ángeles
eternos, en el más allá, para toda la eternidad venidera.
NO HAY LEY CONTRA EL AMOR DE DIOS
Pero el fruto del Espíritu es para todo aquel que ama a Dios, sólo ****
medio de su Jesucristo, su Hijo amado. Y estos frutos divinos del Espíritu
de Dios son los siguientes, **** ejemplo: Amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio. Contra tales cosas
no
hay ley que pueda vencer al hombre, en la tierra, ni menos en el paraíso
como sucedió con Adán y Eva, **** ejemplo, en su día de la gran rebelión y
caída delante de Dios y de su Árbol de vida eterna.
**** eso, el que ame a Dios, entonces ámele "en su espíritu y en su verdad
solamente", **** medio del nombre y de la sangre viviente de su Hijo amado,
¡el Hijo de David!, ¡El Cristo de Israel y de las naciones! ****que
ciertamente no es posible que el hombre, ni la mujer de la tierra, pueda
amar jamás, ni mucho menos conocer a su Dios, si no es **** medio de la
vida
y de la sangre gloriosa y sumamente honrada del Señor Jesucristo, en la
tierra y en el paraíso, también, en el más allá, del nuevo reino de Dios.
Además, el que dice que ama a Dios, pero no pueda amar a su Jesucristo,
en
su corazón, entonces aquel aun vive en las profundas tinieblas del más
allá. Del más allá, de donde el Padre Celestial con su Espíritu Santo, en
su día de gran misericordia: lo rescato para que llegase a ser "la imagen
y
semejanza perfecta" de su Hijo amado, en la tierra y en el paraíso,
también, para siempre.
**** lo tanto, el hombre es fruto del espíritu de la misericordia y de la
gracia redentora de su Hijo amado, en la tierra y en el paraíso, también,
para siempre. Y éste es el fruto de la obra de las manos de Dios, que Dios
mismo ha enviado a su Hijo amado al mundo, para bendecirlo y para
rescatarlo, en un día como hoy. Es decir, si tan sólo tú pudieses creer en
Él y en su obra redentora, de su evangelio eterno, para tu alma viviente y
de los tuyos, también, en la tierra y en el más allá, en el paraíso.
Pues que, ciertamente Dios desea redimir la obra de sus manos, a como de
lugar y a cualquier precio, hasta el precio de su misma vida y la sangre
de
su Hijo amado. ****que todo lo que Él ha creado ha sido bueno y nunca malo,
en el cielo y en la tierra, de nuestros días. Todo lo que ha salido de
Dios, entonces ha salido **** el poder de su palabra o **** el poder de su
nombre, para bien de muchos, si no de todos, aun de sus mismos enemigos,
también, aunque no te lo creas. Así de bueno es nuestro Padre Celestial
con
todos nosotros, **** medio de su Jesucristo.
En otras palabras, Dios ha creado todas las cosas con su palabra y con su
nombre santo. Pero no así con el hombre de la tierra. ****que el hombre fue
creado **** el poder sobrenatural de sus manos gloriosas; de hecho, ésta es
la obra perfecta de Dios, en el más allá y en la tierra, de hoy en día.
Somos obra santa y perfecta de las manos de Dios. Mucho más perfecta que
todos los ángeles, arcángeles, serafines, querubines y demás ángeles del
reino de los cielos.
Además, esta obra divina del más allá, eres tú mi estimado hermano y mi
estimada hermana, hoy en día, en el paraíso y en la tierra. Y Dios no
desea
jamás perderte, sino rescatarte de todos los poderes más terribles del más
allá, del corazón malvado de Lucifer y de sus ángeles caídos. **** lo
tanto,
Dios tiene el poder para redimirte hoy mismo, si tan sólo creyeses en Él,
de acuerdo a su perfecta voluntad, **** medio de la vida santísima y
eternamente honrada de su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!
Ya que, ha sido en el corazón, en la sangre, en la vida, en cada palabra y
en el nombre sagrado de su Hijo amado, que ha puesto Dios, todo su poder y
toda autoridad suprema, para bendecir tu alma viviente, en éste mismo día.
Con el fin de rescatar no sólo a Adán de su pecado original, sino también
a
cada uno de sus descendientes, del poder del pecado y de la muerte en la
tierra y en el infierno también, para la gloria venidera de su nuevo reino
celestial, en el más allá.
**** lo tanto, es bueno creer en el fruto del Espíritu de Dios, el cual
siempre ha sido "el creer" de todo corazón, en el nombre sagrado del Hijo
amado de Dios, en el cielo y **** toda la tierra, de hoy en día y de
siempre, en la eternidad venidera. ****que esto fue precisamente lo que
Dios
deseaba que Adán hiciese con su vida y con todo su corazón, que comiese
del
fruto de vida eterna, el cual estaba localizado en el epicentro del
paraíso.
**** tanto, éste fruto de vida eterna de Adán y de cada uno de sus
descendientes, para miles de generaciones venideras, en el más allá, era
el
creer solamente en el nombre de su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!
****que
sin éste fruto de vida y de salud eterna, entonces ningún hombre, mujer,
niño o niña, podía vivir en paz y en perfecta armonía con su Dios y con su
Espíritu Santo en el reino de los cielos, ni en el paraíso tampoco, para
siempre.
En realidad, esto era algo que Lucifer conocía muy bien también. ****que él
tenia que comer del fruto de vida y de salud eterna del reino de los
cielos, pero rehúso hacerlo así, en su día, para mal de su espíritu.
****que
en el día que Lucifer rehúso comer del fruto de vida del Señor Jesucristo,
para gloria y para honra eterna del nombre sagrado del Padre Celestial, en
el reino de los cielos, entonces se rebelo, tal como luego, en su día,
Adán
y Eva se rebelarían también en contra del nombre sagrado del Señor
Jesucristo, en el paraíso.
De hecho el espíritu malvado de éste pecado original ha ido creciendo
hasta
llenarlo en muchos lugares de la tierra, en el corazón de cada hombre y de
cada mujer de la tierra, también. ****que muchos de ellos, en sus días, han
rehusado al igual que lucifer, Adán, Eva y otros ángeles caídos, ha comer
y
ha beber del fruto de vida y de salud eterna, del Árbol de vida de Dios, ¡
el Señor Jesucristo!
**** lo tanto, esto significa que tú también, mi estimado hermano y mi
estimada hermana, has rehusado comer y beber del Señor Jesucristo en el
pasado, cada vez que el Espíritu de Dios te hablaba a tu corazón, ****
medio
de su palabra de la vida y del nombre sagrado de su "Gran Cordero
Celestial", su Hijo amado. Y éste acto negativo / contradictorio de fe, te
lo ha sido contado / sumado **** Dios mismo y **** sus ángeles santos, como
pecado ante Dios y ante su Espíritu de vida y de salud eterna, en el cielo
y en toda la tierra, de hoy en día, también.
Pero aunque esto es verdad aun hay esperanza para ti y para los tuyos,
también, con tan sólo invocar con tus labios y creer en tu corazón: en el
fruto de vida y de salud eterna, ¡el nombre del Señor Jesucristo! ****que
Dios le ha dado al hombre un nombre muy santo y sublime, el cual es sobre
todo nombre, en el cielo y en toda la tierra. Y en éste nombre celestial
está todo el poderío y autoridad suprema de Dios, dada a su Espíritu y a
su
Hijo amado, para remover el pecado y quitar el mal del corazón y del alma
viviente.
Es decir, de quitar el poder de la muerte y de su maldición eterna en cada
hombre, mujer, niño y niña de todas las familias, de las naciones del
mundo
entero, hoy en día y hasta siempre para la eternidad venidera, en el más
allá, en el nuevo reino de los cielos. ****que esta es la suprema gloria de
Dios, de que su Hijo amado vive. Y Él vive para darnos vida y vida en
abundancia a cada uno de todos nosotros en cualquier tiempo y en cualquier
lugar de la tierra, de hoy en día y de siempre, en el más allá, también.
Si, ésta es la gloria del Padre Celestial, de que su Hijo amado ha
resucitado de entre los muertos, para seguir viviendo, para la eternidad
venidera de todas las naciones, comenzando con Israel. Es decir, para
seguir viviendo con mayor gloria y con mayor bendición de vida eterna, en
el corazón de Dios mismo, de los ángeles, de su Espíritu Santo y de cada
hombre, mujer, niño y niña, de todas las familias, razas, linajes, tribus,
pueblos y reinos de la tierra.
ESCOGIDOS DE DIOS SOMOS PARA SU NUEVA ETERNIDAD CELESTIAL
**** lo tanto, como escogidos y llamados de Dios, santos y amados, en la
vida y en la sangre santa de su Hijo amado, entonces vístanse de profunda
piedad, de generosidad, de humildad, de fidelidad y de teología celestial,
so****tándose los unos a los otros y perdonándose los unos a los otros
también, especialmente, cuando alguien tenga queja de su hermano.
En la medida en que, nuestro Dios es amor, puro y eterno, para con todos,
sin jamás hacer excepción de personas, en toda su creación. Además, Él
desea sobre todas las cosas, en toda la vida del hombre, que su Espíritu
de
amor siempre reine en sus corazones y en cada una de sus muchas cosas, en
todos los lugares de la tierra. ****que ha de ser de esta manera única, de
que el fruto del espíritu de amor de Dios ha de comenzar a llenarlo todo
en
la tierra, así como es (de lleno) en el cielo, desde siempre, hasta hoy en
día, **** ejemplo.
**** cuanto, todo lo que ha estado siempre uniendo una cosa con la otra en
el cielo, desde el día de su fundación, ha sido el Espíritu de amor de
Dios
y de su Hijo amado. **** lo tanto, Dios desea que así también sea en cada
uno de todos los rincones de la tierra, para comenzar a exaltar su nombre
santo, en el corazón de cada hombre, mujer, niño y niña, de todas las
familias de las naciones de la tierra y aun hasta el más allá también, en
su ciudad celestial: ¡La Jerusalén Eterna!
En vista de que, ésta es la Jerusalén que Dios le prometió a Moisés y a
cada uno de sus hijos e hijas de Israel, cuando huían de la casa de su
esclavitud, en Egipto. Para que en sus días eternos y celestiales, pues
entonces reinase su gran Rey Mesías, ¡el Hijo de David! Además, todo lo
que
ha de entrar a éste lugar santo, entonces ha de ser llamado "santo para
Dios" y para su nuevo reino celestial, en la tierra y en el más allá,
también, para siempre.
En verdad, todo ha de ser unido **** el espíritu de fe y de amor de Dios y
de su Hijo amado, en el corazón y en el alma viviente, de cada hombre,
mujer, niño y niña de todas las familias, razas, pueblos, linajes, tribus
y
reinos de la tierra. Ciertamente estos son de los amados de Dios, de los
que han "nacido de nuevo" para Dios, de los que han sido llamados a ser
santos para Dios y para su nuevo reino celestial, en la tierra, de hoy en
día y en el más allá también, en su nueva ciudad eterna y celestial.
**** lo tanto, Dios desea que cada uno de nosotros siempre camine en los
frutos de su Espíritu Santo. Y estos frutos del espíritu de Dios son los
que dan testimonio de que somos "hijos e hijas de Dios", **** medio de la
fe, la cual sólo es posible en Cristo Jesús, Señor nuestro. ****que si
hemos
nacido de nuevo del Espíritu de Dios, entonces hemos nacido como el Señor
Jesucristo tubo que nacer del vientre de una mujer virgen para entonces
poder entrar a la vida del hombre de la tierra, en el poder sobrenatural
del Espíritu de Dios.
En verdad, esto el Señor Jesucristo lo hizo, no ****que necesitase nacer de
nuevo, como el hombre y la mujer pecadora que tiene nacer de nuevo, en el
poder sobrenatural del Espíritu de Dios. Sino que el Señor Jesucristo
nació
en la tierra, para entonces llegar a ser parte del corazón, del alma y de
la vida de cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias, de las
naciones del mundo entero.
Además, el Señor Jesucristo hizo esta gran obra en su vida sumamente santa
y eternamente honrada, ****que esta era la única manera que podía llegar a
conocernos mejor que antes y así entonces poder darnos de sus muchas
cualidades divinas de su Espíritu y de su sangre santísima. Es decir, que
esta era la única manera que Dios podía redimirnos para Él y para su reino
celestial, en el más allá, al hacer que su Hijo amado llegase a ser el
centro de la vida de cada uno de nosotros, en nuestros millares, en toda
la
tierra, hasta hoy en día y hasta siempre, también, en la eternidad.
Es **** eso, que Dios siempre ha llamado al hombre, comenzando con Adán, ha
comer y a beber de su Hijo amado, ¡el Árbol de vida y de salud eterna!,
para los ángeles y para todo hombre y para toda mujer de la tierra. Ya que
sólo en el Señor Jesucristo está nuestra vida y nuestra salud celestial,
para vivir nuestras vidas en la tierra, y para vivir nuestras nuevas vidas
glorificadas, en el más allá, en el nuevo reino de los cielos.
Es decir, que nosotros estamos llamados **** Dios mismo, desde mucho antes
de la fundación, del reino de los cielos y del mundo entero, ha comer y ha
beber sólo de su Jesucristo, su Hijo amado, ¡el único posible salvador del
mundo entero! ****que así como el Señor Jesucristo fue el salvador de Adán
y
de Eva, en el paraíso.
Pues así también, el Señor Jesucristo es el salvador de nuestras vidas, de
hoy en día, en toda la tierra y hasta siempre, en la eternidad venidera.
Entonces recibámosle, como el Hijo amado de Dios. Y no cometamos el mismo
error que Adán y Eva cometieron, en el paraíso para poner en peligro sus
vidas y sus almas eternas y las de los demás, también, en toda la tierra.
PERDONANDO COMO JESUCRISTO NOS PERDONO
Pues de la manera que el Señor los perdonó, así también hacerlo con
ustedes
mismos, con el espíritu de verdad y de justicia de su Hijo amado,
perdonando siempre a todos los que los ofenden, en cualquier cosa que sea.
Pero sobre todas estas cosas, vístanse siempre del espíritu de amor, que
es
el lazo perfecto para agradar al corazón santo de Dios, aun cuando estamos
en la tierra, viviendo en el pecado original de nuestros antepasados.
Y sólo así entonces la paz del Señor Jesucristo siempre ha de gobernar en
sus corazones día y noche, para todo bien: pues para esto han sido
llamados
en un solo cuerpo, el de Dios y el de su Jesucristo, para la tierra y para
el cielo, también, para la nueva eternidad venidera, en el más allá. ****
lo
tanto, sean siempre agradecidos a Dios, **** medio de su nombre sagrado, el
nombre de su unigénito, Jesucristo.
En vista de que, Dios siempre se ha agradado del hombre que ha procedido
hacia su prójimo: en el espíritu y en la justicia de su Hijo amado, ¡el
Señor Jesucristo! Y sin la verdad y la justicia de su Hijo amado, entonces
el corazón de Dios, ni menos el corazón de los ángeles, ni de cada hombre,
mujer, niño, ni niña de todas las familias de la tierra, ha de ser
complacido jamás.
Puesto que, sólo en el Señor Jesucristo existe toda "verdad y toda
justicia
celestial", para agradar y complacer a Dios y a cada uno de sus seres
creados, en el paraíso y en toda la tierra, como a ángeles y hombres,
también, para siempre. **** lo tanto, si hoy en día tienes la o****tunidad
de
acercarte a tu hermano y a tu hermana para perdonarles su falta, entonces
hazlo, sin más demora alguna, en el espíritu de verdad y de justicia
celestial, de su Hijo amado.
Para que entonces no sólo el corazón de Dios sea satisfecho, **** tu buen
proceder hacia los tuyos, ***pliendo la voluntad santa de su santidad
eterna, sino que también la Ley de Dios ha de ser honrada, de la misma
manera y con el mismo espíritu divino, en la justicia y en la verdad de su
unigénito, ¡el Señor Jesucristo!
Ya que, fuera del Señor Jesucristo no hay verdad, ni justicia tampoco,
para
complacer el corazón sumamente santo de Dios, ni menos el corazón de
ningún
ser creado **** Dios mismo, en el cielo y en toda la tierra, también. ****
lo
tanto, sólo en el Señor Jesucristo has de poder encontrar el perdón de
Dios
para ti mismo y para cada uno de tus seres amados, como hermanos, hermanas
y demás familiares y amigos de tu casa, también.
Pues si amas a Dios, entonces has de amar a su Jesucristo y a cada hombre,
mujer, niño y niña de las familias de la tierra, **** quienes Él mismo ha
dado su cuerpo santo, en amor y en su "sacrificio eterno" y muy especial,
**** cierto, **** cada uno de ellos, hasta de los mas viles de ellos,
también. Entonces también ha dado su sangre, su vida y su nombre
celestial,
para que sean redimidos de todos los males de la tierra y hasta del mal de
que tú mismo no los puedas perdonar, **** razones de alguna falta o de
algún
pecado, **** ejemplo, en sus vidas hacia a ti o los tuyos.
Es decir, que Dios ha enviado a su Jesucristo para redimir a todos los
hombres y a todas las mujeres, de todos los males del enemigo, como
Lucifer
y sus ángeles caídos, **** ejemplo. Y, además, también, para redimirlos del
mal también, que tú mismo les puedas hacer, **** tus errores o **** tu mala
manera de proceder, hacia cada uno de ellos, **** ejemplo, en cualquier
tiempo y en cualquier lugar de la tierra.
En verdad, el fruto del corazón de Dios es amor para con su Hijo amado, su
Espíritu Santo, sus huestes angelicales y cada hombre, mujer, niño y niña,
de todas las familias, razas, pueblos, linajes, tribus y reinos de la
tierra. Es decir, que Dios siente amor profundo **** cada uno de sus seres
creados, no sólo **** los ángeles del cielo, sino también **** cada ser
humano que ha sido formado, **** sus manos santas, en la tierra eterna del
paraíso.
En la medida en que, la verdad es que Dios ha formado a cada hombre, a
cada
mujer, a cada niño y a cada niña con sus manos santas, para que sean
hechos, **** medio del milagro, del espíritu de fe, en la imagen y conforme
a la semejanza perfecta de su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!, para la
eternidad venidera, en el más allá, en el nuevo reino de los cielos.
**** lo tanto, es muy bueno que el hombre siempre perdone la falta de su
hermano y la falta de su hermana, de la misma manera que Dios lo ha
perdonado, en el poder sobrenatural de la sangre viviente de su
Jesucristo,
sobre la cima de la roca eterna, en las afueras de Jerusalén, en Israel.
****que ha sido en éste lugar eterno y memorial para miles de generaciones
venideras, en donde Dios le ha perdonado y puesto fin de una vez ****
todas,
al pecado del hombre de toda la tierra.
**** ello, el pecado de Lucifer y de su serpiente antigua ya no tiene poder
sobre el corazón y la vida de Adán y de cada unos de sus descendientes,
comenzando con Eva, **** ejemplo, hasta llegar a ti, mi estimado hermano y
mi estimada hermana, en cualquier tiempo y en cualquier lugar de la
tierra,
de hoy en día. **** amor a su nombre, Dios te ha perdonado y, a la misma
vez, te ha hecho fruto de su Espíritu, al tú volver a nacer, no de la
carne, sino del Espíritu de fe, del nombre de su Jesucristo en lo intimo
de
tu corazón y de tu alma viviente, en la tierra y para la eternidad
venidera, también.
VARÓN DE DIOS HUYE DEL MAL, COMO JESÚS LO HIZO EN SUS DÍAS
Pero tú, mi estimado hermano, varón de Dios, no le des oído al mal de tu
enemigo, sino **** lo contrario: huye de sus malas palabras y sigue la
justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia, la mansedumbre, que
son frutos del espíritu del corazón del hombre, de los cuales Dios siempre
se ha agradado a través de los siglos, hasta hoy en día, en toda la
tierra.
Es decir, de que Dios siempre ha deseado que el hombre diga las palabras
de
su boca y de su corazón santo, tal como están escritas en su libro
sagrado,
la Biblia Eterna, y no lo contrario. Como, **** ejemplo, lo que tuvo que
hacer el Señor Jesucristo en sus días, en Israel, cuando se veía
acorralado
**** sus enemigos y **** sus palabras de doble sentido, para hacerle
tropezar
en algunas de sus trampas.
Y así entonces poderle acusar, injustamente, ante el Sanedrín (Tribunal
Supremo de Justicia Hebrea de Israel), con el fin de ponerle fin a su vida
y a su ministerio de bendición y de salvación eterna, para el alma
viviente
del hombre de Israel y de toda la tierra, también. Como hoy en día, ****
ejemplo, cuando su palabra es predicada en muchos lugares del mundo
entero,
para sanar, para salvar y para exaltar el nombre del Padre Celestial más
alto que cualquier nombre del hombre, en toda la tierra.
(Pues sus enemigos no pudieron con el Señor Jesucristo, **** más que
trataron de hacerle tropezar con sus palabras mal intencionadas y así
hacerle daño a su vida santa y a su testimonio integro ante toda la gente
de Israel, hebrea y gentil, también. En verdad, los enemigos del Señor
Jesucristo no pudieron con Él, **** más que lucharon, ****que Él era fiel a
la palabra de Dios y no tanto al hombre de la tierra.)
Realmente, la única manera en la cual el corazón y el alma del hombre y
de
la mujer pueden huir del poder del mal, de las palabras de doble sentido y
de gran engaño de Lucifer y del hombre de pecado, ha de ser si solamente
confían en su Dios y en su salvador eterno, ¡el Señor Jesucristo! ****que
hay muchas maneras de escapar del mal tem****almente, pero sólo una sirve,
para la eternidad.
Y esta es la manera de la santidad eterna, o el camino del Señor
Jesucristo, en la tierra de regreso hacia la tierra santa y eterna, del
paraíso. ****que el hombre siempre ha logrado escapar del mal de sus
enemigos, **** un tiempo o tem****almente. Pero, sin embargo, de una manera
u
otra ha terminado cayendo en la trampa o en la garra de su adversario o
adversarios.
Pero con el Señor Jesucristo no es así. ****que el Señor Jesucristo tiene
poder no sólo para librar el alma preciosa del hombre de la tierra, sino
también Él tiene poder para destruir el poder del pecado y todas sus
profundas tinieblas con su muerte final, ya sea en la tierra, en el
infierno o en el Lago de Fuego, en el más allá. **** lo tanto, el verdadero
amigo del hombre ha de ser el Señor Jesucristo, como siempre lo ha sido
así
para con el hombre de la antigüedad, hasta hoy en día, no sólo en Israel,
sino también, en todo tiempo y en cualquier lugar de toda la tierra, de
nuestros días, también.
Es **** eso, que Dios ha hecho que su Espíritu Santo traiga bendición a la
tierra, del mismo lugar santo del reino de los cielos, en donde Dios y su
Hijo amado están sentados gloriosamente, para seguir amando a Israel y a
la
humanidad entera. Con el fin de seguir también, exaltando su nombre santo
y
eternamente honrado, en los corazones de los ángeles y en los corazones,
de
cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de la tierra, de hoy
en día y de siempre.
Pues desde éste lugar santo, en el cielo, Dios mismo bendice día a día a
cada hombre, a cada mujer, a cada niño y a cada niña de fe, del nombre
sagrado de su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo! Y sus bendiciones no son
tan sólo **** unos momentos, sino para la eternidad, también. Es decir, de
que Dios con la ayuda idónea de su Jesucristo y de su Espíritu Santo
bendice el corazón y el alma viviente de todos los seres creados **** sus
manos santas, en toda la tierra.
Para que en un día como hoy, **** ejemplo, entonces cada uno de ellos, como
tú mismo hoy en día, mi estimado hermano y mi estimada hermana, comiences
ya a prepararte para poder entrar en tu día a tu lugar santo, en el reino
de los cielos, en el más allá. ****que Dios ha preparado muchos frutos de
su
Espíritu Santo sólo para ti, en el cielo. Y en el cielo, Dios ha formado
nuevas mansiones con calles y puertas de oro, para que tus pies pisen sólo
oro y así entres a tu lugar eterno, tu mansión celestial, para que vivas
eternamente con tu Dios y con tu Árbol de vida, su Hijo, ¡el Señor
Jesucristo!, hasta siempre, hasta aun más allá de la eternidad venidera.
Y Dios ha hecho todas estas grandezas para ti y para cada uno de los
tuyos,
en la tierra y en cielo, también, ****que te ama y te ama de verdad, hasta
aun más allá de la eternidad venidera. Además, éste amor de Dios es el
fruto del Espíritu Santo de su corazón eternamente divino y fiel a ti y a
cada uno de los tuyos, hoy en día en la tierra y en la eternidad venidera
también, en su lugar santo y glorioso, ¡La Nueva Jerusalén Celestial!
SEA LA PAZ DE DIOS MULTIPLICADA EN SUS VIDAS ETERNAMENTE
Pues gracia a ustedes y paz les sea multiplicada en el conocimiento de
Dios
y de nuestro Señor Jesucristo, en todos los lugares de la tierra. Su amor
eterno es para cada uno de nosotros, también, en el cielo y en toda la
eternidad venidera, en el más allá, de Dios y de su Árbol de vida y de
salud eterna.
Puesto que, esta gracia, misericordia, humanidad de Dios y de su
Jesucristo, no sólo es para nosotros en la tierra, de hoy en día, sino
también para la eternidad venidera, para su nueva vida celestial, con cada
ángel del cielo y con cada hombre de la tierra, en su lugar santo y
eterno,
¡La Nueva Jerusalén Celestial y Eternamente Gloriosa! (Éste lugar lo ha
formado Dios y su Jesucristo para ti, mi estimado hermano y mi estimada
hermana. Para que vivas con tu Dios y con tu Árbol de vida eterna
felizmente en tu corazón para siempre.)
**** lo tanto, su divino poder nos ha concedido todas las cosas que
pertenecen a la vida y a la piedad celestial, **** medio del conocimiento,
de aquel que nos llamó **** su propia gloria y excelencia, el Padre
Celestial. Y éste poder de Dios es su Hijo amado, sin duda alguna. ****que
para Dios no hay nadie mayor que su Hijo amado, en el cielo y en toda la
tierra, también, de hoy en día y de siempre.
Además, fuera de éste poder celestial, Dios no conoce ningún otro poder
para amar y para bendecir el corazón y el alma viviente de cada uno de sus
hijos e hijas, de todas las familias, razas, pueblos, linajes, tribus y
reinos de la tierra. **** lo tanto, Dios nos ha llamado a amarle solamente
a
Él, y a nadie más que a Él, **** medio de la fe sobrenatural, la cual sólo
es posible al creer en el corazón y confesar con nuestros labios: el
nombre
sagrado de su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!
Ya que, toda gracia celestial nos ha sido concedida a cada uno de
nosotros,
desde hoy mismo y hasta la eternidad venidera, en el más allá de Dios y de
su nuevo reino celestial, sin jamás escatimar nada de todo lo bueno que
sea
Él y de todo lo bueno que sea su Jesucristo con su Espíritu Santo.
En verdad, Dios nos ha dado toda su vida y todas sus riquezas en el cielo
y
**** toda la tierra, de hoy en día, también. Y lo único que Dios requiere
de
nosotros, es que le amemos a Él, en espíritu y en verdad, **** medio de su
Jesucristo. Eso es todo lo que Dios ha pedido del hombre y de la mujer de
toda la tierra, del ayer, de hoy y de siempre, que le amemos sólo a Él,
como nuestro único y soberano Dios, **** medio del amor, de la verdad y de
la justicia celestial de su Jesucristo.
**** lo tanto, esta gracia, misericordia, humanidad de Dios, es su Hijo
amado, ¡el Señor Jesucristo!, en cada uno de nosotros, en toda la tierra,
para siempre. **** lo tanto, no es bueno que el corazón del hombre y el
corazón de la mujer busque "la gracia de Dios" en lo que no tiene vida,
como hombres viles o ángeles caídos, como sus ídolos de talla, del
vaticano, **** ejemplo, **** doquier, para engañar el corazón y el alma
viviente del hombre ingenuo de la tierra.
De hecho, esta gracia de Dios sólo se puede obtener en el corazón, ****
medio del espíritu de amor y de fe, del nombre sagrado del Señor
Jesucristo. Y fuera del espíritu de amor y de fe, del nombre del Señor
Jesucristo, entonces no hay nada, ni mucho menos la gracia de Dios, para
bendecir el corazón y el alma viviente del hombre de toda la tierra. Es
****
eso, que en todos los lugares de la tierra de nuestros días, **** ejemplo,
el evangelio del nombre del Señor Jesucristo está moviéndose con grandes
poderes sobrenaturales de parte de Dios.
Para impartir a todos los que han llegado a amar a su Hijo amado, el Señor
Jesucristo, poder de lo alto: como milagros, maravillas y grandes
prodigios
del más allá, con el fin de sanar y de liberar: al alma perdida del hombre
de la tierra, de hoy en día y de siempre. ****que esta gloria de Dios no es
tan sólo para nuestros días, sino para la eternidad, para su nuevo reino
eternamente glorioso, en el más allá.
**** lo tanto, todo hombre y toda mujer deben de aferrarse a esta gloria
celestial, de la bondad y del amor infinito de Dios, ****que es bueno para
nuestros días. Pero la realidad es que éste espíritu de amor y de gloria
celestial es también para nuestros largos días, en la eternidad venidera,
en el más allá, en el nuevo reino de los cielos. **** todo ello, hoy es el
día de la bendición y de la salvación de Dios, para cada uno de ustedes,
mis estimados hermanos y mis estimadas hermanas.
**** eso, si hoy en día, oyen la voz de Dios, hablándoles a sus corazones,
**** medio del espíritu de su palabra y de su nombre sagrado, entonces no
endurezcan sus corazones, **** ninguna razón, sino **** lo contrario. Abran
las puertas de sus corazones, cuanto más antes mejor. Hoy mismo si fuese
así posible con cada uno de ustedes, en toda la tierra, para recibir la
palabra y el nombre sagrado y salvador de Dios y de su Jesucristo, para la
eternidad venidera.
Para que entonces Dios entre con todos los poderes y con todas las
autoridades de la vida gloriosa de su Jesucristo y de su nuevo reino
celestial, en sus vidas terrenales y eternas, también. Para que luego
también ustedes mismos puedan comenzar a vivir poco a poco la vida que
Dios
mismo siempre soñó y preparo para cada uno de ustedes, en sus millares, en
toda la tierra, en el más allá, en sus primeros días de la antigüedad.
Y, de hecho, ésta vida terrenal y celestial, en realidad, es la misma vida
gloriosa y eternamente santa de su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!, la
cual ha traído a la tierra, **** medio del poder del Espíritu de Dios, en
el
vientre virgen de una de las hijas de David, en Israel. Para que entonces
esta vida santa entre a formar parte de nosotros, eternamente, desde hoy
mismo, para la eternidad venidera, en tu vida y en tu corazón, mi estimado
hermano y mi estimada hermana para la eternidad, en el más allá de Dios y
de su Jesucristo.
Ya que, sólo el Señor Jesucristo es el Árbol de vida y de salud eterna, en
la tierra y en el cielo, también, para ti y para cada uno de los tuyos,
también. **** lo tanto, Dios ha hecho una gran obra con su Hijo amado y con
cada uno de nosotros, al hacernos nacer de nuevo, como el Señor
Jesucristo,
en el poder sobrenatural de su Espíritu Santo. Además, éste nacimiento
espiritual de cada uno de nosotros, no es de la carne, sino como el
nacimiento del Señor Jesucristo: fruto eterno del Espíritu de Dios, para
la
eternidad venidera, en el más allá, en el nuevo reino celestial.
ESTOY CONVENCIDO, DE QUE DIOS LOS AMA A TODOS USTEDES
**** esta razón, yo mismo estoy persuadido de ustedes, mis estimados
hermanos, de que ustedes también están colmados de ternura, llenos de todo
conocimiento, sabios en Dios y en su Jesucristo, de tal manera que podían
aconsejarse los unos a los otros, para bien de muchos, no sólo en sus
casas, en sus tierras, sino también para tierras lejanas. Ya que, éste es
el poder del Espíritu de Dios, **** medio de su palabra, de su evangelio
eterno y viviente, de predicar la perfecta voluntad del Padre Celestial a
diestra y a siniestra, para gloria y para honra de su nombre santo, hoy y
siempre.
Puesto que, a éste nombre santo, que en su día de gran maldad y de gran
rebelión, Lucifer intenta deshonrar delante de Dios y de sus ángeles, para
la eternidad. Pero el Señor Jesucristo se interpuso ante la terrible
maldad
del corazón de Lucifer, para que éste terrible mal no fuese consumado en
la
tierra, ni mucho menos en los corazones santos de los ángeles de Dios, en
el cielo.
**** lo tanto, el Señor Jesucristo lucha a diestra y a siniestra para
defender la gloria y la integridad perfecta del nombre sagrado de Dios, en
el cielo y en toda la tierra, hasta hoy en día, **** ejemplo, en tu mismo
corazón, mi estimado hermano y mi estimada hermana. Y, ciertamente,
Jesucristo lo venció, en su día, en el reino de los cielos, hasta
derrotarlo **** completo, en tu corazón también.
**** lo tanto, **** culpa del pecado, del corazón malvado de Lucifer, en
contra el nombre sagrado de Dios y de su Jesucristo en el cielo, entonces
tuvo que salir de la tierra santa para descender a sus lugares más
terribles y de gran oscuridad en el más allá, en el Abadón. Aquí es donde
Lucifer y a cada uno de sus ángeles fuertes han seguido planeando día y
noche, de cómo deshonrar el nombre glorioso y eternamente santo de Dios y
de su Jesucristo, en la tierra y en tu corazón, también, mi estimado
hermano.
Pero también ellos han sido vencidos una y otra vez, cada uno de ellos,
comenzando con Lucifer, **** el espíritu de amor y de justicia celestial de
Dios y de su Jesucristo, en el cielo y en la tierra, cada vez que se han
vuelto a levantar, en contra del nombre del Señor, en el corazón de todos
los hombres. **** lo tanto, la lucha sigue para defender el nombre sagrado
de Dios, en los corazones de los hombres de la tierra, como en el tuyo hoy
en día, mi estimado hermano.
**** todo ello, la victoria celestial para el nombre de Dios, en contra de
Lucifer y de sus profundas tinieblas es el fruto del Espíritu de Dios, en
el corazón de todo hombre de la tierra. Además, es **** éste propósito, que
el evangelio viviente de Jesucristo ha llegado a Israel y a cada rincón de
la tierra, de hoy en día, para luchar y defender hasta el fin el nombre
salvador de Dios, en los corazones y en las vidas, de cada uno de los
hijos
e hijas de la fe, del Señor Jesucristo.
Es **** esta razón, que hoy en día, **** ejemplo, tu corazón, también, ha
sido en gran medida tocado **** el espíritu de la palabra, de la vida, del
cuerpo, de la sangre y del nombre sagrado y muchas más bendiciones de
Jesucristo y de su Padre Celestial. Realmente en éste día como hoy, ****
ejemplo, Dios mismo está abriendo las puertas del cielo para recibirte en
su reino, en su paraíso celestial, para que regreses a Él y a su vida
santa
y eternamente honrada, en el paraíso.
Y sólo así entonces jamás vuelvas a irte lejos de Él, como sucedió con
Adán
y Eva, **** ejemplo, en el día de su caída, ante la presencia del fruto del
Espíritu y de vida eterna, su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo! En verdad,
Adán y Eva ya están de regreso con sus vidas normales, como antes, en el
paraíso celestial y eterno. Pero esta vez, ellos han llegado llenos en sus
corazones del espíritu de amor, de verdad y de justicia del Señor
Jesucristo.
Aquellos que en su día de error y de ceguera espiritual se negaron a comer
de su fruto de vida y de salud celestial, ¡el Árbol de la vida!, ¡El Señor
Jesucristo! En realidad, esta vez, cada uno de ellos está tan lleno del
Señor Jesucristo, en su corazón y en su alma viviente, que desearía de
todo
corazón bajar del cielo, como el Señor Jesucristo, en su día, tuvo que
hacerlo para predicar esta gran verdad de la justicia, del amor y de la
sabiduría de Dios.
Y si, hacerlo así, con todo hombre, mujer, niño y niña de todas las
familias de la tierra, sin jamás dejar a ninguno de ellos, en las
tinieblas
y a la suerte malvada de su pecado y de su muerte et |